Pablo Gutiérrez Carreras

Pablo Gutiérrez Carreras es el conductor de los vídeos

Benedicto XVI, en cinco minutos: Qué responder a los que dicen que «la misa es aburrida»

Pablo Gutiérrez Carreras desgrana en este micro espacio cómo entendía el Papa alemán la liturgia: «Se enfrentó con mucha valentía a todas las posibles desviaciones»

«la liturgia y el culto que debemos a Dios no nos lo inventamos, no lo creamos nosotros, sino que lo recibimos y, por tanto, lo tenemos que custodiar», sostiene Pablo Gutiérrez Carreras, director de Campus Life en la Universidad CEU San Pablo y creador de la serie de vídeos titulados El pensamiento de Benedicto XVI.

En el primero de los siete micro espacios, el experto se refiere a la teología del Papa alemán en torno a la liturgia, que «no es otra cosa que la acción de Dios, la acción de Cristo sacerdote y de su Iglesia». «Dios nos la entrega, por tanto no la creamos nosotros», subraya. Benedicto XVI se remontaba al libro del Éxodo, donde «los israelitas reciben un mandato de Dios, que le dice a Moisés: 'Dile al faraón que os deje salir para darme culto'». «Hay un proceso de negociación del faraón, que pretende poner unos límites y unas normas a Moisés», agrega Gutiérrez Carreras.

Sin embargo, «en todo momento, lo que Dios le transmite a Moisés es que tenemos que rendir culto como Él nos pide. No hay una posibilidad de negociación; no hay posibilidad de decir: Bueno, lo hacemos así o asá. La mitad la establece el faraón; la otra mitad, nosotros. ¡En absoluto!», subraya el experto. «Dios pide ese modo de ser adorado. Y esta idea es muy importante: la liturgia y el culto que debemos a Dios no nos lo inventamos, no lo creamos nosotros, sino que lo recibimos y, por lo tanto, lo tenemos que custodiar», agrega.

La misa es un regalo

«Muchas veces podemos tener la tentación, lógica y normal –sobre todo los que vamos a misa con niños–, de que la misa es aburrida y puede parecer que habría que convertirla en un espacio de creatividad, de incorporar elementos más divertidos», observa el profesor del CEU. «Y, frente a esto, nos advierte muy bien Benedicto XVI: Este no es el sentido de la misa. El sentido de la misa es una acción por la que Dios se entrega a sí mismo a los hombres y nos asume en su vida y nos incorpora cuando uno lo contempla».

Lo importante, continúa Gutiérrez Carreras, es «darse cuenta de que el plano ya no está en si nos divertimos, si no nos divertimos; si la comunidad es la protagonista,... porque la comunidad recibe; la comunidad participa de algo que se le regala», insiste.

«Esto es para mí un cambio absoluto», reconoce. «Es de agradecer que Benedicto XVI se enfrente con mucha valentía a todas las posibles desviaciones que había en cuanto a convertir la misa en un espacio más adaptado, en un espacio más agradable para los que están alejados», concluye.

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