«Demos gracias a Dios por habernos regalado un sacerdote valiente y lleno de amor», ha señalado la diócesis de Daule, donde ejercía su sacerdocio el sacerdote murciano. «Era un hombre muy espiritual, pero de una acción impresionante, es decir, como esos grandes santos, que no solamente son contemplativos, de adoración, espirituales, de muchas horas de confesión, sino que también llevan a su grey a hacer, digamos, las cosas que Dios quiere y necesita que hagan», dijo sobre él a ACI Prensa Ximena Izquierdo, que le conocía desde hace casi 25 años.