16 de agosto de 2022

Juan Manuel Sierra es

Juan Manuel Sierra es profesor del Máster en Teología Litúrgica de la Universidad San Dámaso de Madrid

Desiderio Desideravi

Juan Manuel Sierra, experto en Liturgia: «La carta del Papa busca superar las polémicas por la celebración de la Misa»

Pablo VI permitió que los sacerdotes mayores pudieran celebrar con el misal anterior al Concilio; Juan Pablo II amplió un poco las facilidades para celebrar dejándolo a juicio del obispo; y Benedicto XVI permitió que las celebraciones sin pueblo, el sacerdote pudiera celebrar con el misal de 1962

El profesor del Máster en Teología Litúrgica de la Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso, Juan Manuel Sierra, ha declarado a propósito de la carta del Papa Francisco Desiderio Desideravi sobre la formación litúrgica, que el santo Padre ha querido enviar un mensaje de «unidad en la celebración litúrgica» y de «vivencia profunda» para que la celebración no se convierta en algo «superficial» ni algo «polémico».

El motivo de la polémica

«Es verdad que el Papa señala que la liturgia no sea un motivo de confrontación. ¿Cuál es el motivo? Que algunas personas desean conservar la forma anterior de celebración litúrgica y ahí ha habido una cierta polémica, y es lo que el Papa intenta ayudar a superar», ha explicado Sierra, con motivo de la publicación, esta semana, de Desiderio Desideravi.
Según el experto en Liturgia, no se está diciendo que la forma anterior de celebrar la liturgia sea mala, pero, a raíz del Concilio Vaticano II, se han dado una serie de cambios que el Papa quiere «que todo el mundo comprenda la dinámica de esos cambios». No obstante, puntualiza que la carta del Papa en sí misma no supone ningún cambio.

Desde Pablo VI

Entre estos cambios que se introdujeron a partir del año 1970, Sierra destaca, entre otros, «el uso de la lengua latina o poder usar las lenguas vernáculas de cada nación», que «se simplifican los ritos iniciales, el comienzo de la misa, se insiste en la participación de los fieles de toda la asamblea, se enriquecen tanto las lecturas bíblicas como las oraciones y se modifica el calendario, los santos que se celebran».
En todo caso, el experto puntualiza que se dio «todo un proceso» a lo largo de los años. Así, Pablo VI permitió que los sacerdotes mayores o cuando hubiera circunstancias especiales, con permiso de la Santa Sede se pudiera celebrar con el misal anterior al Concilio Vaticano II; Juan Pablo II amplió un poco las facilidades para celebrar dejándolo siempre a juicio de cada obispo; y Benedicto XVI permitió que en las celebraciones sin pueblo cualquier sacerdote pudiera celebrar con el misal de 1962. Por su parte, el Papa Francisco, con el Motu Proprio Traditionis custodes, vuelve a ponerlo bajo la autorización de cada obispo.
Ahora, con esta carta, el experto considera que el Papa Francisco «intenta sanar heridas, para que haya un reconocimiento de los valores que tiene la celebración después del Concilio Vaticano II e ir caminando hacia una unidad más plena».

El papel de los fieles

Además, Sierra considera que el Papa quiere ahondar en la «vivencia profunda» de la liturgia, de forma que no se convierta en algo «fingido» o en una «representación», tal y como menciona el propio Francisco en la carta.
«No tiene que ser algo fingido, él mismo utiliza en otros lugares la imagen del actor que se mete en el papel, utiliza una expresión clásica en liturgia: que el sacerdote actúa en persona de Cristo, debe estar tan metido en Cristo que es Cristo quien actúa, pero no como algo superficial o exterior», ha matizado el experto de la Universidad san Dámaso.
El Papa también hace hincapié en la participación de los católicos en la liturgia y, en este sentido, Sierra señala que la participación «siempre es una tarea pendiente» que nunca se consigue del todo porque hay que ir «siempre procurándola» a medida que pasan los años.
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