04 de julio de 2022

San Pedro Celestino por Giulio Cesare Bedeschini

San Pedro Celestino por Giulio Cesare Bedeschini

San Pedro Celestino

¿Qué santo celebramos hoy jueves 19 de mayo?

Hoy conmemoramos a san Pedro Celestino

Hoy, jueves 19 de mayo de 2022, recordamos a san Pedro Celestino, entre otros canónicos que hoy son celebrados en el Santoral Cristiano.
¿Puede dimitir un Papa? A esta pregunta con aires de sensacionalismo periodístico actual ya contestaron en el siglo XIII los expertos en la Curia del Papa Celestino V. Era tan desastroso el estado de la Iglesia y se sabía tan extremadamente incapaz para su gobierno aquel Papa que pensó en conciencia dejar en mejores manos y más aptas el timón de la Barca de Pedro. Le dijeron los que sabían que sí, que el Papa no es más que el obispo de Roma, que la aceptación y permanencia en su puesto depende de su voluntad y que una grave necesidad de la Iglesia puede postular la decisión de la renuncia. Y así lo hizo ante los cardenales el día 13 de diciembre del 1294, proclamando una bula de renuncia a su puesto de gobierno.
Había nacido en el seno de una familia numerosa, el año 1215, en Isernia, Italia; Angelerico y María eran sus progenitores; al undécimo de sus retoños le pusieron por nombre Pedro; los principios cristianos de los padres eran buenos: «Ambos eran justos a los ojos de Dios y muy alabados por los hombres; daban limosna y acogían a los pobres de muy buena gana en su casa. Tuvieron doce hijos, a semejanza del patriarca Jacob, y siempre pedían al Señor que alguno de ellos sirviese a Dios», esos datos se leen en la autobiografía del Papa Celestino V.
Pedro se preparó con estudios para ser ese servidor de Dios en exclusiva que pedían sus padres. Ya era benedictino con 17 años. Luego lo veremos por tres años como eremita solitario en los montes cercanos a Castelsangro, ya ordenado sacerdote y con unos escrúpulos que cada día se agigantan por la celebración de la misa que –piensa él– le traerá gente, perderá su soledad, le darán dinero y estropearán su vida de anacoreta. Luego serán los montes y cuevas de Monte Murrone, por cinco años, y Monte Maiella, muchos más, los que presenciarán su vida de penitencia y oración. Lo de soledad es otra cosa, porque no se sabe qué es lo que irradia aquel hombre ni qué aliciente tiene aquella vida austera cuando se le acercan cada vez más y más gente para oírle, abrirle el alma, pedirle consejo y algunos hasta están dispuestos a aprender a vivir como él. Son «los celestinos», aprobados por Gregorio X en 1274 con dieciséis monasterios.
Estando en Monte Murrone visitando sus casas, sucedió el hecho insólito de llegar una comitiva, presidida por el arzobispo de Lyon con séquito de cardenales y personajes del cónclave, para comunicarle la noticia de haber sido elegido papa, a sus ochenta años, y suplican su aceptación. Y es que todos estaban más que hartos por la situación de la Iglesia desde que murió Nicolás IV el 4 de abril de 1292; ya son dos años de interregno y, en el Sacro Colegio, tanto los Orsinis como los Colonnas muestran posturas irreconciliables a la hora de elegir Sumo Pontífice, enredados por las injerencias de Francia en el Pontificado desde la ruptura con la casa Hohenstaufen; por eso pensaron en la santidad del monje para salir del atolladero.
Pedro Celestino no quería estar en Roma; se instaló en el palacio real de Nápoles, donde está Carlos II, segundón de los Anjou. Mandó construir una choza dentro de sus habitaciones donde poder pasar sus largas horas de oración y se puso de manifiesto su ineptitud para desempeñar las funciones papales: insociable, excéntrico, extremadamente sencillo, basto en las cosas humanas y desconocedor de los asuntos de gobierno; las tareas de la Curia van de mal en peor, el Papa estaba supeditado al Rey de Nápoles y, en el colmo de su imprudencia, nombró inmediatamente siete cardenales franceses y tres napolitanos. Cinco meses como Papa fueron suficientes. Dimitió por el convencimiento personal de que era un mal para la Iglesia su continuidad; y, como era humilde y desprendido, lo hizo con valentía y decisión.
Diez días más tarde había nuevo Papa. Bonifacio VIII, su sucesor, tomó las medidas que a él le parecieron prudentes en la coyuntura: ratifica la dimisión e incorpora al corpus jurídico canónico la bula con que Celestino V dimitió. Le pareció correcto recoger a Celestino presto a pasar a Dalmacia por la costa adriática y recluirlo en el castillo de Monte Fumone, en Anagni, donde estuvo hasta su muerte en el 1296. Con esta medida pensó que conseguía prevenir cualquier intento desestabilizador y darle al monje que fue papa la ocasión de dedicarse a sus rezos, soledad tan amada y penitencia.
Clemente V elevó a Celestino a los altares en el año 1313. Había empezado el cautiverio de Avignon, triunfando la sumisión del papado a Francia, terminada la heroica oposición de Bonifacio VIII. Solo queda hacer un acto de fe. A pesar de las ineptitudes, torpezas, intrigas e intereses de los hombres, la Iglesia tiene una promesa indefectible del Amor.
El acto de canonización suele ser por lo general presidido por el Papa, y es una de las ceremonias más importantes de la Iglesia Católica. El proceso de canonización se produce tras la muerte del Santo y normalmente la petición viene precedida por las siguientes etapas:
1. Postulación: Es el proceso por el cual se da presenta y se da a conocer la intención de proponer a una persona como Santo. Este proceso requiere de datos biográficos y testimonios.
2. Siervo de Dios: Iniciación del postulado dentro de proceso de beatificación y declaración como persona vinculada a la Iglesia Católica.
3. Venerable: Equivale a persona digna de estima y de honor. Asociado a una vida ejemplar y previo a la beatificación.
4. Beatificación: Si se prueba la existencia de un milagro relacionado con el Venerable se procede a la Beatificación.
5. Canonización: Si el Beato puede atribuirse un segundo (o más) milagros se procede a canonizarle.

Otros santos de hoy jueves 19 de mayo

El santoral católico es muy extenso y además de san Pedro Celestino celebramos la festividad de:
  • Urbano I
  • Teodoro
  • Dunstano
  • Cirilo
  • Pudente
  • Pudenciana (Potenciana)
  • Ciriaca
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