01 de julio de 2022

La Plaza de España de Sevilla, durante una de las últimas olas de calor

La Plaza de España de Sevilla durante una de las últimas olas de calorEFE/Pepo Herrera

Meteorología

Sevilla, primera ciudad del mundo en poner nombres a las olas de calor

Un proyecto piloto elige a la capital andaluza como sede para alertar, clasificar y evaluar los efectos de estos fenómenos extremos

La próxima ola de calor que azote la ciudad de Sevilla dejará, al igual que las anteriores, una estela de insolaciones, calles desiertas y piscinas llenas. Nada cambiará, salvo por un detalle: ya no será «una más», sino que tendrá su propio nombre. Y se convertirá, de hecho, en la primera del mundo en dejar de ser «anónima».
La curiosa iniciativa fue anunciada esta semana y forma parte del proyecto proMETEO, una investigación en fase de prueba con sede en la capital andaluza. Su objetivo: alertar de la importancia de las olas de calor y de sus posibles efectos sobre la salud, así como la puesta en marcha de medidas para hacer frente a las altas temperaturas.
Impulsado por la Adrienne Arsht Rockefeller Fundation –un centro dedicado al desarrollo de soluciones para los riesgos climáticos–, proMETEO probará durante un año un sistema de alertas que clasificará las olas en tres niveles en función de su magnitud y las diferenciará por nombres en orden alfabético inverso. Así, al igual que ya ocurre con otros fenómenos meteorológicos, como los ciclones, los huracanes, o las tormentas, las olas de calor analizadas por el proyecto también serán «bautizadas» a partir de ahora. La primera se llamará Zoe; las siguientes, Yago, Xenia, Wenceslao y Vega, en ese orden.
«Somos la primera ciudad del mundo en dar un paso que va a servir para anticiparnos en la toma de medidas cuando se produzca este tipo de fenómeno meteorológico», dijo durante la presentación del estudio Antonio Muñoz, alcalde de Sevilla.

Un fenómeno más letal que todos los demás juntos

Los responsables del proyecto, por su parte, hicieron hincapié en los efectos devastadores del calor extremo, un fenómeno que «mata más gente» que la suma de «todos los huracanes, tormentas o incendios forestales» y que «no solamente afecta a la salud de las personas, sino también a la economía». Actualmente, se estima que alrededor de mil millones de personas estarán expuestas a temperaturas extremas para 2050. Y que 1.300 mueren en España cada año como consecuencia directa de las mismas.
La elección de la capital andaluza no es casual. Con valores que fácilmente superan los 40 grados en verano, la antigua Híspalis es sin duda uno de los lugares más calurosos de España. Por ello, con proMETEO, la ciudad se une así a otras involucradas en proyectos de lucha contra el calor, como Atenas, Santiago (Chile), Los Ángeles, Melbourne o Miami.
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