Imagen de Fraguas.
Sociedad
Fraguas, el pueblo que murió tres veces
Esta población fue expropiada durante el franquismo por la reforestación, luego fue utilizada para las maniobras del ejército y ahora están a punto de derruir los edificios reformados por un colectivo
En 1968, los habitantes de Fraguas, en Guadalajara, se vieron obligados a abandonar sus hogares expropiados por el régimen franquista que quería dar un impulso a un programa de reforestación en la zona. En los noventa sería utilizado para realizar maniobras militares dejando las viviendas llenas de agujeros de bala y metralla. Unos años después, un colectivo de jóvenes encontró en este pueblo refugio para un modo de vida sostenible. Sin embargo, esta localidad está a punto de sufrir su tercera muerte.
En 2013, un grupo de jóvenes decidió recuperar este pueblo abandonado y presentaron permisos al gobierno de Castilla-La Mancha, pero fueron denegados. Aún así, siguieron adelante y reformaron los pocos edificios que seguían en pie, como la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, del siglo XII.
Seis de estos jóvenes fueron denunciados y condenados por un delito de usurpación de monte público sin permiso y de daños en el entorno. Pero ahora, un tribunal ha dictaminado que tendrán que aportar los 110.000 euros de coste de demolición de las casas que restauraron. Si no pueden encontrar, podrían enfrentarse a penas de prisión de más de dos años.
«Fraguas es un proyecto basado en ideas de autosuficiencia alimentaria y energética, y de autogestión colectiva en lo que se refiere a la producción y consumo de recursos, todo en un ámbito comunal», explica Lalo Aracil, uno de los condenados.
Aracil acusa a las autoridades de mostrar un doble rasero ya que, mientras Fraguas se encuentra en un parque natural, también lo hacen otros cuarenta pequeños pueblos. «Hay áreas con un alto valor ambiental, pero por lo general es monocultivo de pinos. Todo tipo de actividad económica está permitida en el parque natural, como la caza, la tala o la ganadería, pero no la actividad humana. Incluso puedes detonar explosivos. Es bastante impactante y paradójico», añade.
El gobierno castellanomanchego, por su parte, entiende que heredó la decisión legal de la administración anterior y no tiene más remedio que hacer ejecutar la sentencia. «Estas construcciones son ilegales porque no cumplen con las normas urbanística, ni con las normas que rigen el espacio protegido del parque natural Sierra Norte, que prohíben la urbanización y la habitación».
«Hacer cambios para urbanizar un espacio natural protegido incitaría a la gente a infringir la ley, y además representaría una injusticia social ya que no estaríamos promoviendo ese espacio para el uso y disfrute de todos, sino para el uso y disfrute de una minoría que han ocupado y modificado ilegalmente ese espacio, como señala la sentencia», señalan. Salvo cambio de última hora, todo indica que será la tercera y definitiva muerte de Fraguas.