07 de febrero de 2023

Una mujer embarazada

Una mujer embarazadaGTRES

Natalidad

España, a la cabeza europea en número de embarazadas mayores de 35 años

Las tasas de mortinatalidad y mortalidad neonatal siguen disminuyendo en general en el continente, pero estos descensos son menos pronunciados que en años anteriores

La edad de fecundidad en el continente europeo es a nivel general alta, y dentro de esa tendencia, España ocupa el primer puesto en el número de mujeres embarazadas mayores de 35 años.
Es una de las principales conclusiones del Informe europeo sobre la salud perinatal (2015-2019): La salud de los recién nacidos y las madres en Europa, elaborado por la red Euro-Peristat y que radiografía los tiempos de gestación en el continente y los primeros momentos posteriores al parto.
En primer lugar, el documento evidencia que en Europa hay relativamente pocas madres adolescentes y que la tendencia sigue siendo descendente. De hecho, el porcentaje medio de mujeres menores de 20 años que dieron a luz en 2019 fue del 1,7 %, mientras que los más altos (superiores al 3 %) se observaron en Malta, Gales y Eslovaquia.
En paralelo, el porcentaje de mujeres en Europa que dan a luz a edades más avanzadas sigue aumentando. Entre 2015 y 2019, la mediana del aumento del porcentaje de madres de 35 años o más fue del 2,6 %. En 2019 la mediana fue del 23,1 %, un porcentaje que en el caso de las mujeres de 40 años o más se situó en el 4,5 %.
Los países con mayores porcentajes de mujeres embarazadas de 35 años o más son Luxemburgo (31,6 %), Portugal (33,2 %), Italia (34,4 %), Irlanda (39,4 %) y España (40 %). En estos países, más del 5 % de los partos se producen entre mujeres de 40 años o más, con máximos superiores al 7 % en Italia, Portugal y España.
Dado que el riesgo de complicaciones en el embarazo es notablemente mayor entre las mujeres de más de 35 años y, en particular, entre las de más de 40 años, el informe asegura que «es probable que estos cambios demográficos requieran la modificación de la prestación de asistencia sanitaria para garantizar la seguridad y los buenos resultados maternos y neonatales».

La mortalidad neonatal, a la baja

Las tasas de mortinatalidad y mortalidad neonatal siguen disminuyendo en Europa, pero estos descensos son menos pronunciados que en años anteriores y algunos países tienen tasas estables o en aumento, según el informe.
En concreto, en 2019 la mediana de la tasa de mortinatos (muertes fetales) en o después de las 24 semanas de gestación fue de 3,2 por cada 1.000 nacidos vivos y muertos totales, con un rango de 2,8 a 3,8 por cada 1.000 nacimientos totales y un rango de 1,8 a 4,7 por cada 1.000 nacimientos totales.
Al combinar los datos de todos los países europeos sobre los cambios anuales durante los años 2015 a 2019, se encuentra una ligera disminución general, estimada en un 1 % por año, pero muchos países no mostraron ningún cambio o incluso un ligero aumento en la mortinatalidad, como en Bélgica y Alemania. Esto contrasta con anteriores informes de Euro-Peristat en los que se observaron reducciones más marcadas y generalizadas.
El informe también recoge las muertes neonatales, que son los fallecimientos de los bebés en los 27 días posteriores a un nacimiento vivo (excluyendo los bebés nacidos antes de las 22 semanas de gestación). Entre los países que proporcionaron datos, la mediana de la tasa de mortalidad neonatal para los nacimientos en o después de las 22 semanas de gestación fue de 2,2 por 1.000 nacidos vivos.
Las tasas oscilaban entre 1,5 por 1.000 nacidos vivos o menos en Eslovenia, Islandia, Finlandia, Noruega, la República Checa, Estonia y Suecia, y más de 3,5 por 1.000 nacidos vivos en Irlanda del Norte, Malta, Rumanía y Bulgaria.
«Parte de esta variación en las tasas de mortalidad neonatal está relacionada con las diferencias en las políticas nacionales sobre la interrupción del embarazo por afecciones congénitas», explica el informe.
El informe lamenta que se ha producido una disminución continua de la mortalidad neonatal en muchos países de 2015 a 2019, pero la magnitud de la disminución es menor que en los informes anteriores de Euro-Peristat.
En cuanto a la mortalidad infantil, es decir, la muerte de los bebés de menos de un año de vida, en los 19 países que proporcionaron datos, las tasas de mortalidad infantil oscilaban entre menos de 2,0 por 1.000 nacidos vivos en Islandia, Estonia, Suecia y Noruega, y más de 3,5 por 1.000 nacidos vivos en Croacia, Bélgica, Polonia y Hungría. Las tasas de nacimientos prematuros y de bajo peso al nacer variaron mucho en Europa, pero disminuyeron con el tiempo en la mayoría de los países.

Menos partos múltiples

El informe esgrime que existe una amplia variación en las tasas de embarazos de gemelos en los países europeos, con un rango de 11,9 a 23,6 por cada 1.000 mujeres que tuvieron un nacimiento vivo o un mortinato en 2019. La tasa mediana fue de 15,8 por 1.000 mujeres.
Durante el período cubierto por este informe, la tasa de nacimientos múltiples disminuyó en casi todos los países, con un cambio mediano entre 2015 y 2019 de -1,1 por 1.000 mujeres.
Según los autores del documento, una de las razones de esta disminución podría ser «la adopción cada vez más generalizada de la transferencia de un solo embrión para limitar los embarazos múltiples». «Estos descensos en las tasas de embarazos múltiples podrían contribuir a mejorar los resultados neonatales y maternos», apuntan.

Cesáreas

El informe también constata una «gran variación» en las tasas de cesáreas, así como tendencias diferentes: en algunos países las tasas de cesáreas se mantienen estables o disminuyen, mientras que en otros aumentaron entre 2015 y 2019.
En 2019, la mediana de la tasa de cesárea en los países que proporcionaron datos fue del 26 %, y con un amplio rango del 16,4 al 53,1 %. Mientras tanto, la mediana de la tasa de partos vaginales instrumentales fue del 6,1 por ciento, con un rango del 1,4 al 13,8 por ciento.
La cesárea varió geográficamente, con tasas de cesárea más bajas en el norte de Europa y más altas en el sur y centro de Europa. «Las tendencias de la cesárea a lo largo del tiempo son muy contrastadas. En doce países las tasas de cesáreas disminuyeron, mientras que en nueve se incrementaron y en otros se mantuvieron estables», explica el informe.

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