23 de mayo de 2022

James Howells tiene enterrados en el vertedero de Newport 300 millones de euros en Bitcoin

James Howells tiene enterrados en el vertedero de Newport 300 millones de euros en BitcoinED

Criptomonedas

La historia de los 300 millones de euros en bitcoins perdidos en un vertedero de Gales

Su dueño minó la criptomoneda por afición y su mujer acabó tirando el viejo disco duro a la basura, ahora se pelea con su ciudad por desenterrarlo

James Howells y Hafina son una pareja que viven en Newport, una ciudad situada en el sureste de Gales de unos 150.000 habitantes. Él es ingeniero y siempre le ha gustado trastear con la informática.
En 2008 oyó hablar del Bitcoin y le atrajo la idea de minar monedas con su ordenador. Lo puso a trabajar por hobby hasta que el ruido de aquella máquina minando a pleno rendimiento día y noche levantó las quejas de su mujer.
El ruido cesó y los bitcoins se quedaron en el disco duro de aquel ordenador. Una limonada sobre el dispositivo le hizo pasarse a un nuevo iMac y transfirió todas sus carpetas excepto la que poní Bitcoin porque el entorno de Apple no era muy amigo de ese tipo de archivos.
Una mañana de agosto de 2013 Hafina sacó la basura en la que iba el disco duro perfectamente desmontado de su unidad para evitar problemas. Acabó en un vertedero de la ciudad de Newport donde los operarios harían en resto como hacen habitualmente con la basura que llega a su territorio.
Allí quedaron 7.500 bitcoins que se iban enterrando bajo toneladas de desperdicios. A la vez que crecía la montaña de basura se elevaba el precio de la criptomoneda de Howells. En 2021 supera los 300 millones de euros, pero su angustia y desesperación roza el infinito.
El protagonista de esta historia tiene controlados los dígitos que le abrirían su cartera digital, al contrario que otros usuarios que se tiran de los pelos por haber perdido la combinación. A Howells solo le hace falta su disco duro.

Sin ayudas

Buscar un tesoro del siglo XXI en un mar de basura. Asegura Howells que el botín es recuperable y el dinero existe. Ha contactado con inversores para que le financien su búsqueda a cambio de una parte del dinero. Los parlamentos de Gales y británico no le dan cobertura legal porque el Reino Unido no es Estados Unidos y ven esa búsqueda como algo casi idílico y demasiado moderno.
El tiempo pasa y las propuestas de Howells no paran. La última ha sido entregar parte del dinero en bitcoins como ayuda para que su ciudad se recupere de la pandemia. Tampoco. Aseguran que ese disco duro tiene una localización incierta y haría daño al medioambiente mover las pilas de basura.
Más de 300 millones de dólares enterrados y una mujer que no muestra ningún interés en ese dinero porque lo califica de efímero. 
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