24 de enero de 2022

California desangra a Elizabeth Holmes, la última estafa de Silicon Valley

Sentencia

California desangra a Elizabeth Holmes, la última estafa de Silicon Valley

La fundadora de la empresa de biotecnología estadounidense Theranos fue declarada culpable por fraude
El caso de Elisabeth Holmes ha puesto en evidencia la cultura de negocios del Silicon Valley. La mujer es un ejemplo poco común en el mundo de los emprendedores tecnológicos en un sector en el que abundan inversiones en promesas que no se materializan.
La gran esperanza de Silicon Valley fundó Theranos a los 19 años. Afirmaba que la empresa revolucionaría la industria de los exámenes de diagnóstico con máquinas que podrían emitir rápidos resultados con apenas unas gotas de sangre. El proyecto congregó a inversionistas muy importantes y la hizo multimillonaria a los 30 años.
Theranos atrajo a figuras como el magnate de los medios Rupert Murdoch, quien llegó a invertir 100 millones de dólares en la firma; el exsecretario de estado Henry Kissinger y el exsecretario de Defensa James Mattis.
Holmes fue considerada la futura figura del mundo de la tecnología y recaudó millones de dólares de inversionistas que apostaron en su empresa. Sin embargo, su imperio se derrumbó cuando el diario The Wall Street Journal publicó un informe que sostuvo que sus máquinas no cumplían con la funcionalidad prometida y que la ejecutiva podría haber engañado a inversionistas y, lo más grave, a pacientes.
Además de contar con tecnología poco productiva, Holmes colocaba los logotipos de gigantes farmacéuticos como Pfizer y Schering-Plough en los informes de Theranos que elogiaban la tecnología de su empresa y que eran después enviados a los inversionistas.

Theranos atrajo a figuras como el magnate de los medios Rupert Murdoch, el exsecretario de estado Henry Kissinger y el exsecretario de Defensa James Mattis

Esto lo hizo sin la autorización de esas compañías, lo cual fue una pieza clave en los argumentos de la Fiscalía que sostenían que ella deliberadamente intentó aumentar la credibilidad de Theranos para ganar respaldo financiero.
El caso ha causado repercusión en Estados Unidos por colocar en el banquillo a una figura del mundo de la tecnología y por poner en el punto de mira la ambiciosa cultura de los emprendedores a los que no es común ver en el banquillo enfrentándose a cargos por fraude.
Uno de los clichés más repetidos del mundo de las nuevas empresas es «finge hasta que lo consigas». Un mantra que sustenta la idea de que funciona convencer a la gente para que invierta enormes cantidades de dinero con la esperanza de que un día alcanzarán el éxito prometido.

Juicio dividido

El juicio a la impostora de Silicon Valley no fue fácil para el jurado popular que tuvo que tomar la decisión sobre declararla culpable o no de los 11 cargos. Al final, Holmes fue hallada culpable de tres cargos de fraude electrónico y uno de conspiración para cometer fraude electrónico y declarada inocente de otros cuatro.
Cada cargo puede acarrear una pena máxima de 20 años de prisión y una multa de unos 250.000 dólares. Además, se vería obligada a devolver el dinero a quienes hayan sido estafados.
La decisión se conoció tras siete días de deliberaciones por parte de los doce miembros del jurado (ocho hombres y cuatro mujeres).
En la misma mañana del veredicto final los miembros del jurado informaron al juez federal de EE.UU. Edward Dávila de que seguían divididos en tres de los cargos.
El magistrado les pidió que siguieran deliberando y que se tomaran todo el tiempo que fuera necesario, «sin prisas».
A sus 37 años Holmes se enfrenta a la posibilidad de pasar varias décadas en la cárcel aunque la sentencia aún no está definida.
Elizabeth Holmes

Elizabeth Holmes, su madre y abogadoGetty Images via AFP

Exsocio y exnovio

Holmes también responsabilizó a su exsocio y exnovio Ramesh «Sunny» Balwani, un empresario casi veinte años mayor que ella quien era su mano derecha en Theranos.
Al punto de lágrimas, la estadounidense le aseguró al jurado que Balwani la maltrató y la obligó a tener relaciones sexuales, acusaciones que él negó.

Flashes y una doble

Antes de que saliera el sol ya se había formado una fila de periodistas y espectadores que esperaban llegar a la sala de audiencia ante el tribunal federal de San José, en el corazón de Silicon Valley.
En cuanto apareció Holmes de la mano de su madre, la multitud se acercó a hacer fotos y a gritar consignas en favor de la acusada. Más tarde se supo que este hecho preocupó al juez Edward Dávila por la influencia que podría tener en el jurado.
Incluso, una doble de Holmes, vestida como ella (cabello estirado hacia atrás y ropa negra) se unió a la concurrencia.
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