El álbum de cromos oficial de la Copa del MundoPanini

Los cromos de la Copa del Mundo, un negocio mundial de 1.400 millones de euros con una gran polémica de fondo

Cada cuatro años llega el Mundial de fútbol y, con él, la tradición de destapar sobres, intercambiar cromos o incluso comprarlos para completar el álbum de Panini. Este ritual, que se remonta a México 1970, esconde detrás un negocio global multimillonario y que desata la locura incluso en las calles de países que no participan en el torneo.

Un negocio que según cifras los nuevos suelos de la compañía italiana moverá en esta edición, la más grande de sus historia, alrededor de 1.400 millones de euros, y que Panini podría perder para la Copa del Mundo en 2034 de Arabia Saudí si la justicia falla en su contra el litigio que mantiene con su rival.

Y es que la FIFA anunció el pasado 7 de mayo que había concedido los derechos a la empresa estadounidense Fanatics, pese a que el tribunal federal del distrito sur de Nueva York no se ha pronunciado sobre la denuncia interpuesta por Panini en 2023 por supuestas prácticas anticompetencia. Mientras se resuelve, la compañía italiana trata de aprovechar el momento de un mercado en crecimiento, pues según el banco inversiones Morgan Stanley el mercado global de artículos coleccionables está valorado en 100.000 millones de dólares anuales.

Una cifra que se entiende mejor cuando se comprende que solo para este Mundial se calcula que se se venderán entre 500 y 800 millones de sobres y 35 millones de álbumes. Y que circularán por el mundo 7.000 millones de cromos o láminas. Cada coleccionista.

El mercado más dinámico

Y se concentra con especial atención en el desarrollo del mercado secundario en Hispanoamérica, que supone el 10 % de su negocio, con los países del sur como los más dinámicos del continente. En Iberoamérica las ventas del álbum ya han superado en un 24 % a la edición de Qatar 2022 y los países que lideran el éxito en ganancias son Brasil, Argentina, Colombia y Chile, según explicó a EFE el gerente comercial de Panini en este último país, Milton Benítez.

«Colombia está pasando por un gran momento futbolístico y tanto Brasil como Argentina son como una tradición del Mundial, se vive el fútbol en cualquier esquina», explicó Benítez y agregó que Chile, pese a no participar en el torneo, tuvo una generación dorada que ganó la Copa América en las ediciones de 2015 y 2016, lo que «vuelve a traer esa nostalgia de haber sido exitoso».

«En los años en que no hay Copa América ni Mundial, el trabajo se divide 30 o 50 veces», explica el directivo. Según Benítez, en esta edición del Mundial se pueden superar los 30 millones de sobres vendidos, con un crecimiento estimado del 100 % respecto a la edición pasada, alentado en que las ventas en Chile superaron hace diez días la expectativa que tenían de crecer un 25 %.

Un aumento que se explica por el crecimiento también del propio producto: en 1970, cuando los hermanos Giuseppe y Benito Panini lanzaron el primer coleccionable mundialista este constaba de 50 páginas y 271 cromos/láminas/figuritas. El actual, son 120 páginas y 980 cromos.

Además, se ha generado un mercado secundario al incluir algunas láminas especiales con cuatro variantes de color y de relieve que aparecen una cada cien sobres, según explicó Benítez: «Lo que nos dimos cuenta es que los coleccionistas disfrutan de tener un producto que sea especial y diferenciado y que además sea escaso», asegura sobre una edición especial como la lámina más valiosa y exclusiva una de Messi con ribetes dorados.

El interés por el intercambio de láminas del álbum ha llevado a que se realicen eventos multitudinarios como la 'Cambiatón' de láminas que se hizo el domingo 31 de mayo en Santiago, en el estadio Bicentenario de La Florida, a la que asistieron más de ocho mil personas según la gerente de mercadeo de Panini en Chile, Bárbara Quintero.