La FIFA destroza el Mundial incluso antes de empezar: partidos sin interés, entradas carísimas y largos viajes
Con 48 equipos, la fase de grupos ha quedado descafeinada y casi no habrá buenos encuentros hasta la ronda eliminatoria
Donald Trump y Gianni Infantino, en el Despacho Oval
La Copa del Mundo ha sido siempre el evento futbolero por excelencia. Cada cuatro años, todas las miradas del deporte se dirigen durante un mes a un país en concreto (a veces varios) para disfrutar de los mejores partidos. Algunos países incluso se detenían durante un par de horas cuando jugaba su selección, con pantallas por doquier y máxima expectación. Pero este año se respira un ambiente diferente debido a que la avaricia de la FIFA ha derivado en una competición con menos interés que nunca.
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá conllevará más ingresos que nunca para la FIFA, pero se cargará de un plumazo el seguimiento de los aficionados. Por primera vez en la historia, la Copa del Mundo contará con la participación de 48 equipos –16 más que en la última edición–, por lo que se ha abierto la puerta a selecciones con un nivel de competitividad bastante bajo.
En el Mundial de Rusia, en 2018, se hizo viral un humorista argentino por un vídeo que grabó con su mujer porque su primo había decidido casarse en mitad del Mundial y, por su culpa, se perdería un Corea del Sur-México. Se trataba de un partido casi intrascendente que adquiría valor por celebrarse en el contexto de un Mundial, por lo que cualquier aficionado al fútbol querría verlo. Este 2026 será imposible que Jero Freixas, aquel actor que se hizo famoso con ese sketch, vea todos los partidos. Igual que cualquier otro aficionado que antes ansiaba la llegada del Mundial. Porque, gracias a la FIFA, habrá demasiados encuentros con un interés nulo.
Si ya de por sí hay partidos difíciles de ver para el poco aficionado, a los españoles se nos suma el problema del cambio horario. La mayoría de la jornada se disputará a partir de las doce de la noche, aunque siempre caerá algún encuentro a las 18 o a las 21 horas. Eso sí, puede ser un emocionante Curaçao-Costa de Marfil, un Haití-Escocia o un Jordania-Argelia.
Por el hecho de aumentar el número de equipos, la primera fase ha resultado completamente descafeinada. Ya no hay opción a las sorpresas, como que Francia caiga a las primeras de cambio en 2002 después de ser campeona cuatro años antes, o que Argentina se la juegue en el último partido de su grupo en 2022 porque había tropezado en el debut ante Arabia Saudí. El margen de error se minimiza con un Mundial de 48 países, ya que pasarán de ronda todos los primeros, todos los segundos y casi todos los terceros. Solo serán eliminadas 16 selecciones en la primera fase.
No será, por tanto, hasta la ronda de dieciseisavos de final cuando empiece el verdadero Mundial. Para entonces quedarán en liza 32 selecciones que se disputarán el título a vida o muerte, en una fase de eliminatorias. Por lo menos, en algo ha ganado la competición. Eso sí, la intensidad de los encuentros puede reducirse debido al cansancio de unos jugadores que llegan exhaustos tras una larga temporada. Al fin y al cabo, para ganar este Mundial deberán jugar un partido más.
Muchas horas de avión
Otro problema añadido a este Mundial serán los largos desplazamientos que deberán hacer las selecciones. Al celebrarse en tres países de dimensiones considerables, habrá equipos que tendrán que hacer miles de kilómetros para ir de una sede a otra. España, por ejemplo, disputará la primera fase en Atlanta y Guadalajara (México), a 2.300 kilómetros de distancia una de otra.
Mayores problemas tendrá Irán, que, por su situación política con Estados Unidos, no tiene permiso para pernoctar en el país y se ha visto obligada a colocar su base de operaciones en México. De esta forma, para jugar sus tres partidos de la primera fase en Seattle y Los Ángeles tendrá que montarse en un avión, disputar el encuentro y regresar a México en un máximo de 24 horas. No podrán descansar en la ciudad del partido ni la noche previa ni la posterior.
Pedri, en el último amistoso de España antes del Mundial
El cansancio no ayudará a Irán, pero tampoco es precisamente la favorita al título. Entre las candidatas sí está España, que llega como vigente campeona de Europa para intentar olvidar el desastre de Qatar con Luis Enrique en el banquillo. Aquel partido inolvidable contra Marruecos es lo que tratará de dejar atrás el conjunto de Luis de la Fuente, sin demasiadas estrellas, pero con un equipo bien armado en el que las bajas no se notan en exceso.
Lo tendrá difícil, eso sí. Francia, Argentina, Portugal, Inglaterra, Brasil, Alemania... son muchas las selecciones con opciones, aunque quizás solo estas sean las que de verdad opten a levantar el título. Todo es posible, pero cualquier otra cosa sería una sorpresa.
Un Mundial elitista
El de Estados Unidos, México y Canadá será un Mundial para el recuerdo. No solo por los 48 equipos, sino porque será el de Lamine, el de Mbappé, el de Vinicius o el de Kane, pero también será el último de Cristiano y Messi. Se decía lo mismo hace cuatro años en Qatar, pero ahora sí que da la impresión de que los dos grandes astros del fútbol de los últimos años dejarán paso a nuevas generaciones.
Para verlos en acción, eso sí, habrá que rascarse el bolsillo. Las entradas para la final del 19 de julio en Nueva Jersey llegan a superar los 10.000 euros y los boletos que ha cedido la FIFA a la RFEF para el debut de España ante Cabo Verde no bajan de 180 dólares. Habría que sumarle, por descontado, el coste del viaje en avión y los hoteles. Y ese sería el partido más barato, ya que ver a Arabia Saudí no baja de los 220 dólares y el partido en Guadalajara ante Uruguay supera los 265 dólares. Pocas cuentas corrientes pueden soportar esos cargos.