Sebastián Migné, seleccionador de HaitíDPA vía Europa Press

El seleccionador que nunca ha pisado el país al que entrena

Haití ha vuelto a disputar un partido de un Mundial 52 años después del último. Fue en 1974 en Alemania Occidental cuando consiguió por última vez clasificarse para el torneo. La vuelta de los haitianos a la Copa del Mundo ha sido un logro histórico por varias razones, especialmente por el momento complicado de seguridad que atraviesa el país. Esta razón es la que convierte este hito en algo inigualable ya que Haití ha conseguido la clasificación sin que su seleccionador, el francés Sébastien Migné, haya pisado una sola vez el país.

El equipo de Migné ha llegado a este Mundial con la ilusión por todo lo alto, aunque debutó ante Escocia cayendo por la mínima. Los haitianos mostraron un gran nivel, demostrando que tienen fútbol y sobre todo ganas de competir. Pelearon durante todo el partido, llegando a puerta más veces que su rival y disputándoles la posesión de balón. Pero la falta de acierto y mayor calidad del rival condenaron al equipo.

En la segunda jornada se enfrenta ante la todopoderosa, Brasil, que viene de empatar en la primera jornada contra Marruecos. Un partido histórico para Haití que jugará frente a la pentacampeona del mundo con ganas de competir e intentar lograr la que sería una de las sorpresas más grandes del Mundial. Para Brasil es una fina. Si quiere ser primera de su grupo tiene la obligación de ganar, un arma de doble filo para Haití que se puede encontrar una Brasil aplastante o con muchas prisas que le permitirían tener alguna posibilidad más.

Tras el partido ante Escocia, el técnico ya empezó a pensar en ese segundo partido contra Brasil y en todo momento ha dejado claro a sus jugadores que aquí han venido a luchar, recordándoles que no tienen nada que perder y pueden ganarlo todo. Aparte del partido histórico frente a Brasil, en la última jornada jugarán contra otra selección potente como es Marruecos.

Pero no todo son buenas noticias para el país. Haití, que vivió un trágico terremoto en el año 2010, se encuentra en un momento extremadamente delicado. Las bandas criminales llevan años amenazando la capital, Puerto Príncipe, y sembrando el terror y la violencia en sus calles. «En Haití, la violencia de las pandillas ha causado al menos 2.300 muertos, 1.100 heridos y 99 secuestros desde principios de año», señalaba Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos., ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.

Estas cifras demuestran la crisis en la que está inmersa el país. Haití es uno de los países más pobres de América y, dadas las circunstancias, necesitan un cambio inmediato y radical. De hecho, el Alto Comisionado pidió a las autoridades que actuaran con rapidez para establecer estructuras judiciales que permitan combatir la impunidad.

La clasificación del combinado haitiano al Mundial es la única buena noticia que ha recibido el país en los últimos tiempos. En estos momentos tan duros, el fútbol vuelve a ser la salvación de una sociedad destrozada que encuentra en él una ilusión y una importante desconexión de los problemas.