El edificio quedó inutilizado hasta mediados del siglo XIX, cuando empezó a utilizarse como cementerio
Huelva
La iglesia inacabada de Huelva que pronto se convertirá en un centro cultural «de primer nivel»
Las obras quedaron interrumpidas en mayo de 1794 y nunca llegó a consagrarse como templo de culto
La Diputación de Huelva está en negociaciones con la Diócesis de Huelva para incorporar distintos edificios históricos a sus propiedades. Uno de ellos es la iglesia inacabada de Castaño del Robledo, un pueblo de poco más de 200 habitantes de la Sierra de Aracena que tiene el privilegio de albergar un monumento único, principalmente porque en sus paredes interiores se conservan los dibujos originales de su proceso de construcción.
También conocida como la Catedral de la Sierra o como El Monumento, por su espectacularidad, es una edificación eclesiástica con visos de catedral. Aunque nunca llegó a consagrarse como templo de culto, sí llegó a utilizarse como cementerio. Se empezó a construir porque la otra parroquia del pueblo, la de Santiago el Mayor (s. XVI), se había quedado pequeña, debido al aumento de la población que experimentó la localidad a principios de los años 80 del siglo XVIII.
De hecho, fue exactamente en 1783 cuando el procurador de fábricas del Arzobispado recibió una solicitud de ampliación de la parroquia y propició el viaje del maestro mayor de obras del Arzobispado hispalense, José Álvarez, quien en un principio aconsejó ampliar el edificio invirtiendo su orientación y luego cambió de opinión y estimó que lo más conveniente era hacer un templo nuevo.
El propio Álvarez definió las líneas maestras y las principales características de un edificio, cuyas obras empezaron durante el verano de 1788, bajo la interpretación y ejecución de Antonio de Figueroa y Alonso Sánchez. Este último cambió el trazado de la iglesia para hacerla más grande de lo que se había previsto inicialmente, convirtiendo el diseño de José Álvarez en un proyecto majestuoso.
Las obras quedaron interrumpidas en mayo de 1794 por la falta de recursos económicos y por las discrepancias entre el Ayuntamiento y el Arzobispado. De este modo, edificio quedó inutilizado hasta mediados del siglo XIX, cuando empezó a utilizarse como cementerio, con la creación de numerosos nichos en las capillas laterales y enterramientos en el suelo.
En torno al año 1940 se construyó el nuevo cementerio de la localidad y se desalojó la iglesia, que se restauró por primera vez en los años 90 del siglo pasado. Estas obras consistieron en una limpieza general de la iglesia y en el cierre de las bóvedas.
En la actualidad, la iglesia inacabada, que hace unos días acogió la constitución del primer Consejo de Alcaldías de la Provincia de Huelva, está inscrita desde 2011 en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz y se utiliza como espacio para la realización de actividades culturales. La intención de la Diputación de Huelva es convertirla en un centro cultural «de primer nivel».