Antiguas instalaciones de la empresa Santana Motor en Linares (archivo)Europa Press

Jaén

Linares renace como polo industrial de la mano de China tras años de crisis por el cierre de Santana Motor

La ciudad jiennense comienza a resurgir con la llegada de capital extranjero a su parque empresarial

Linares, una de las ciudades más importantes de la provincia de Jaén, fue durante décadas un polo industrial en el sur de España, gracias a Santana Motor, empresa que desde mediados del siglo XX se dedicó a la fabricación de todoterrenos. Sin embargo, el cierre de esta factoría en 2011 marcó el inicio de una crisis económica y social que afectó profundamente a toda la localidad, que ahora comienza a resurgir de la mano de capital chino.

El proceso de cierre de Santana Motor estuvo rodeado de oscurantismo. Pasados los años se descubrió el desvío irregular de 100.660.167,79 euros a la empresa en el marco de la trama de los ERE. Sin embargo, el pasado mes de marzo, la Audiencia de Sevilla dio carpetazo definitivo a la causa, al declarar prescritos los delitos de prevaricación, malversación y falsedad documental por los que estaban procesados los exconsejeros socialistas José Antonio Viera y Antonio Fernández.

La desaparición de Santana Motor, propiedad de la Junta de Andalucía desde 1995, supuso la pérdida directa de más de 2.000 empleos, sin contar los trabajos indirectos vinculados a proveedores y servicios auxiliares. Esta fábrica no solo era un lugar de trabajo, sino también el eje sobre el que giraba la economía local. Su cierre provocó que Linares alcanzara tasas de paso superiores al 30 %, una de las más elevadas de toda España.

Antigua factoría de Santana MotorEFE

Además del desempleo, el cierre de Santana Motor contribuyó a un importante éxodo poblacional. Entre 2011 y 2021, en diez años, la ciudad perdió más de 5.000 habitantes, especialmente jóvenes, que emigraron en busca de oportunidades laborales a otras zonas de España o incluso fuera del país. Este fenómeno de despoblación llevó a un declive en la actividad comercial y en los servicios básicos, intensificando la sensación de abandono y crisis estructural.

El impacto social también fue considerable. Las familias que dependían de los ingresos generados por la industria se vieron afectadas por la precariedad y la incertidumbre. La falta de alternativas laborales inmediatas generó tensiones sociales, y la imagen de Linares como ciudad industrial se vio severamente dañada, quedando estigmatizada como una de las zonas más deprimidas de Andalucía.

Resurgir industrial

No obstante, en los últimos años, la ciudad ha comenzado a experimentar un giro positivo. Linares está viviendo un renacer industrial que ha sido posible gracias a la llegada de nuevo capital extranjero, particularmente de empresas chinas, que han apostado por la ciudad como eje industrial en Europa. Esta transformación está reactivando la economía local y generando esperanzas de recuperación.

Un caso destacado es la inversión de la empresa china Desay SV, que fabrica las pantallas táctiles para las marcas automovilísticas más potentes del mercado. Esta compañía –cuyas instalaciones han visitado en los últimos días el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el ministro de Industria, Jordi Hereu– ha invertido cerca de cinco millones de euros en Linares y ha creado unos 300 empleos directos, un impulso significativo para la ciudad.

Otro ejemplo relevante es la alianza entre la renacida Santana Motor, la empresa Zhengzhou Nissan y la firma Anhui Coronet Tech Co. Esta colaboración está impulsando la producción de vehículos todoterreno en Linares, recuperando la fabricación de estos automóviles en la ciudad tras 14 años del cierre de la antigua factoría. Se esperan alrededor de 200 nuevos empleos directos.

El Parque Empresarial Santana ha sido el epicentro de este resurgimiento. El Gobierno andaluz ha liberado más de 15 millones de euros para modernizar sus instalaciones. El objetivo es transformar el área en un polo industrial competitivo, capaz de diversificar la economía y reducir la dependencia histórica del sector automovilístico.

Este nuevo impulso industrial no solo genera empleo, sino que también contribuye a frenar la despoblación. El retorno de actividades productivas y la mejora en la oferta laboral están motivando a muchos jóvenes a permanecer en Linares o incluso regresar. Además, la diversificación del tejido empresarial hacia sectores tecnológicos y de innovación apunta a un modelo más resiliente frente a futuras crisis.