Vista de la marisma de Doñana por la Vereda de Sanlúcar esta semana.
Huelva
El verano «excepcional» de Doñana: casi la mitad de la marisma está inundada
Las copiosas y tardías lluvias de invierno y primavera dejan una inundación poco frecuente en estas fechas
Hacía mucho tiempo que la Marisma de Doñana no presentaba un aspecto como el de este año. Mucho tiempo. Los años de sequía han golpeado fuerte a este espacio natural ubicado en el Parque Nacional del mismo nombre. Pero 2025 ha traído un 'rejuvenecimiento' para Doñana, y además lo ha hecho desde el primer minuto.
Ya en enero las marismas ofrecían un aspecto que no se veía desde 2015, según confesaban desde el propio Espacio Natural de Doñana. Se debía, sin duda, a la cantidad de lluvia caída en ese primer mes de año, una cantidad que no se registraba desde hacía una década. Pero es que la primavera no le ha ido a la zaga al invierno: ha llovido con ganas en toda Andalucía y también, claro está, sobre los humedales de Huelva.
Así, y a pesar de la reciente ola de calor y la falta de lluvia de los últimos dos meses, Doñana presenta un aspecto saludable, «excepcional» para esta época del año, según palabras de la Estación Biológica. En concreto, el Espacio Natural comienza la temporada con unas 16.000 hectáreas de marisma inundadas, lo que supone casi la mitad de su extensión. Concretamente, un 47 % del total.
Casi al 100 % en marzo
En un comunicado, la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), recuerda que el 19 de marzo las marismas alcanzaron su máximo de inundación durante el ciclo, con algo más de 33.000 hectáreas inundadas, un 97,4 % de su capacidad. La persistencia de las lluvias ha hecho que se llegue al verano con buenos datos de inundación, «más allá de lo normal». «La mayor parte de las precipitaciones han sido tardías, a finales de invierno y principios de la primavera. Estas lluvias tardías han provocado que el aporte de agua procedente de los arroyos vertientes a la marisma haya sido constante hasta fechas muy recientes», explican desde la Estación Biológica.
Las marismas se siguen beneficiando de las acumulaciones en toda la cuenca del Guadalquivir y, además, el incremento del nivel del mar durante las mareas vivas de primavera dificulta un desagüe rápido. Esta buena salud de Doñana redunda en beneficio de las aves acuáticas que eligen este enclave para su reproducción. Por contra, una prolongación de la fase de inundación puede favorecer la proliferación de especies invasoras, como es el caso del helecho acuático Azolla o de numerosas especies de peces exóticos, así como de cianobacterias, advierten desde la Estación.
Las lagunas, más vacías
Otro 'punto negro' en la excepcional inundación de Doñana es que no se está dando por igual en todos los ecosistemas. Las lagunas temporales presentan un estado menos favorable, al depender del acuífero subterráneo, que se recarga lentamente a medida que el agua de las lluvias se infiltra en el suelo. El máximo número de lagunas inundadas se registró durante el pico de inundación en marzo, con 220 detectadas sobre un máximo potencial de aproximadamente 400 identificables mediante el análisis de imágenes satélites, añaden desde EBD.