La alcaldesa de Jerez, con el director Antonio Cuadri y el actor Ibrahima Kone
Cádiz
Jerez celebra al salesiano onubense con una vida de cine que llegó a ser la 'Madre Teresa de Calcuta' de Togo
El Festival Con Acento premia una película de Antonio Cuadri que se basa en su labor en África
Murió joven, con apenas 40 años de edad, a causa de una enfermedad que sigue arrancando cientos de miles de vidas al año en África: el paludismo. Hace ya treinta años que falleció José Antonio Rodríguez Bejerano, nacido en Almonte (Huelva) y que desempeñó su labor como misionero salesiano en Togo, pero en el país africano aún se lo recuerda como una 'madre Teresa de Calcuta'.
Al igual que la santa albanesa que hizo su vida en India, Rodríguez Bejerano se dedicó a los niños, a sacarlos de las calles, donde miles de huérfanos robaban para sobrevivir. En la localidad de Kara levantó una Ciudad de los Muchachos y hasta ahí atrajo fondos de la Junta de Andalucía, la Diputación de Huelva o donde le atendiesen. Está enterrado en Sevilla pero, siguiendo un rito africano, sus uñas y pelo se quedaron en Togo.
José Miguel Núñez rescató la historia de este salesiano y la lleva al formato de novela en Te protegerán mis alas. Una obra completamente basada en hechos reales. Allí narraba el encuentro de un niño de la calle, Wentinam, golpeado por la vida, con el misionero español. Aquel encuentro lo lleva a «un camino hacia la redención y un futuro mejor». La novela de Núñez interesó a Antonio Cuadri, director y guionista de Trigueros (Huelva), con larga trayectoria en cine y series.
Un «padre» para los niños de Togo
Cuadri rodó en Andalucía, Togo y Marruecos una película que toma el título de la novela y que acaba de alzarse con el premio al mejor largometraje en el Festival de Cine Con Acento de Jerez de la Frontera (Cádiz). Tanto el director como el actor principal, el africano Ibrahima Kone, recogieron el galardón a esta cinta que incluye en su reparto a Nacho López, Daniel Ortiz y Alejo Sauras.
A través de la vida del salesiano Rodríguez Bejarano y del niño Wentinam, el filme aborda la inmigración, la supervivencia, la esperanza y los valores humanos. Supone, sobre todo, un homenaje a un hombre más desconocido en España, muerto en 1995, pero que sigue siendo una leyenda en Togo, donde lo bautizaron como Père (Padre) Antonio.
En la Universidad Laboral de Sevilla, dirigida por los Salesianos, se topó José Antonio Rodríguez Bejerano, que había sido interno en el Colegio Hogar de Ayamonte, con sus dos inspiraciones: San Juan Bosco y la determinación misionera. Aseguran que era un «auténtico loco» en su labor para mejorar la vida y dar esperanza a los niños de Togo. Lograba financiación de debajo de las piedras y trabajaba incansablemente. El paludismo lo atrapó por el camino y se cebó con una constitución ya muy castigada. En el Hospital Virgen del Rocío le reconocieron que no había nada que hacer.