La Alpujarra granadina es otro clásico del puente de la Constitución, con sus pueblos blancos colgados en las laderas de Sierra Nevada, chimeneas humeando y el olor a leña en las calles. Entre sus alojamientos más demandados destacan Los Arrayanes o el Balcón de Válor, entre otros muchos, que permiten a los turistas montar base para explorar los municipios de Trevélez, Pampaneira, Bubión o Capileira, y asomarse a las primeras nieves en las cotas altas.