De Adamuz a Grazalema: radiografía de las tres semanas que rasgaron a Andalucía

Al trágico accidente ferroviario, que se cobró la vida de 46 personas, le ha sucedido casi de inmediato el impacto de una borrasca que deja pueblos evacuados y daños en las infraestructuras de toda la comunidad

Los vecinos desalojados de Grazalema (Cádiz) llegan este jueves al polideportivo de El Fuerte de Ronda (Málaga)EFE

«Os animo a afrontar 2026 con la seguridad de que los andaluces somos capaces de hacer realidad lo imposible, y con la certeza de que se avecinan muchas oportunidades de futuro», cerraba su mensaje navideño el presidente andaluz, Juanma Moreno, el pasado 31 de enero.

Este nuevo año se presumía, para muchos andaluces, optimista en lo económico e interesante en lo político, con unas elecciones autonómicas que deberán celebrarse en primavera. Pero hasta el momento, se ha convertido en una pesadilla para Andalucía. Con tan solo dos meses transcurridos de 2026, podemos hablar ya de él como de los más negros de su historia reciente.

La comunidad se sobrecogió el pasado domingo 18 de enero en Adamuz, cerca de Córdoba. Pasaban las 19:43 horas cuando un tren Iryo que había salido de Málaga descarrilaba y acababa impactando con un Alvia que había partido de Madrid en dirección a Huelva. Murieron 46 personas y hubo casi 200 heridos. A día de hoy, 10 personas continúan ingresadas en los hospitales andaluces.

Huelva, destino final de aquel segundo tren, se convertía en el epicentro de esa tragedia. 27 de las víctimas eran onubenses. La capital acogió un emotivo funeral en recuerdo y homenaje de todos los afectados. La provincia se volcó con el acto, con la presencia de unas 4.300 personas en el Pabellón Carolina Marín que quisieron estar junto a los familiares. Los Reyes presidieron el oficio, «el único que cabía en esta tierra». «Huelva es mariana y así queríamos despedirlos», adujeron unas familias que se habían opuesto al funeral de Estado (laico) que había proyectado el Gobierno central.

Los Reyes, en el funeral en HuelvaEFE/Casa Real/Francisco Gómez

Ahora les queda «luchar desde la serenidad» por saber «la verdad» de dicho siniestro, según reivindicaron. De momento, la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, en cuyo tramo se produjo el accidente, permanece cortada, añadiendo más complicaciones al día a día de los andaluces, sin mencionar el perjuicio económico. El ministro Óscar Puente se ha visto incapaz de asegurar una fecha de reapertura, tras haber rectificado sus propios pronósticos hasta en tres ocasiones.

Con la herida aún demasiado reciente, y sin conocerse todavía las causas que provocaron la tragedia, febrero llegó como un temporal. O con varios, mejor dicho, siendo uno, el llamado Leonardo, el que más disgustos está ocasionando que de momento, deja un muerto: la mujer que cayó al río en Sayalonga (Málaga) cuando trataba de rescatar a su perro.

Carreteras cortadas, pueblos aislados, personas desalojadas y trenes, otra vez más trenes, sin servicio. La Junta, curándose en salud, suspendió, en una medida extraordinaria, las clases en casi toda Andalucía el pasado miércoles, con la excepción de Almería. El retorno a las aulas no se ha producido con normalidad, ya que en algunos puntos los colegios e institutos no han vuelto a abrir el resto de la semana.

Los vecinos desalojados de Grazalema (Cádiz) llegan este jueves al polideportivo de El Fuerte de Ronda (Málaga)EFE/Jorge Zapata

Grazalema, conocido por ser uno de los puntos más lluviosos de España, ha recogido el testigo de Adamuz primero, y Huelva después, para convertirse en el epicentro de la noticia. Sus calles se convirtieron en ríos y hasta los enchufes de las casas escupían el agua que entraba en las viviendas.

Los esfuerzos de los vecinos, apoyados por los militares de la UME (Unidad Militar de Emergencias) y los bomberos del Plan Infoca fueron baldíos y la Junta ordenó la evacuación completa del municipio.

Sus casi dos mil habitantes salieron de sus casas casi con lo puesto hasta la vecina Ronda, que al igual que hizo el pueblo de Adamuz con los pasajeros de los trenes, ha sacado lo mejor para atenderlos. El presidente Juanma Moreno ha estimado que hasta dentro de seis o siete días no podrán regresar a Grazalema. Es fundamental que pare de llover y revisar el acuífero. «La tierra ya no puede tragar más agua», explicó el alcalde serrano, Carlos Javier García.

Con el agua al cuello también han vivido otros lugares de la geografía andaluza. En Jerez de la Frontera (Cádiz) y sus alrededores hay miles de desalojados, y otros tantos han quedado aislados por la crecida del río Guadalete. En Huétor Tajar (Granada), los vecinos han pasado el viernes «con angustia, rodeados de agua» a causa del caudal del Genil. Y así un largo etcétera.

Mientras lo personal se recompone, algo que llevará tiempo, el tejido productivo andaluz queda muy dañado. El turismo venía sufriendo las consecuencias de la interrupción ferroviaria con Madrid. Y ahora, las borrascas han devastado el campo, con daños severos en miles de hectáreas de cultivos, lo que pone en riesgo las campañas agrícolas. Las inundaciones y desbordamientos han afectado a las infraestructuras, que necesitarán de miles de euros para su reconstrucción, y a la movilidad, ya muy delicada, ha quedado mermada.