Bebé recién nacidoBernie_moto | Getty Images

Andalucía

La natalidad andaluza crece pero es la inmigración la que hace aumentar el censo

El leve repunte del 0,08 % en los nacimientos no logra frenar un saldo vegetativo negativo de más de 15.500 personas en la comunidad, lastrado por el imparable envejecimiento y las diferencias provinciales

Algo se mueve en las estadísticas demográficas de Andalucía. Por primera vez en cuatro largos años, la curva de nacimientos ha dejado de caer para dibujar un tímido pero significativo respiro. Según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2025, en la comunidad vinieron al mundo 60.177 bebés, apenas 48 más que el año anterior. Ese incremento, testimonial en términos porcentuales –apenas un 0,08 %–, tiene, sin embargo, un valor simbólico enorme, ya que rompe la racha negativa que se arrastraba desde 2021.

Pero ojo, que nadie se lleve a engaño. Este leve respiro no es suficiente ni mucho menos para equilibrar la balanza vital andaluza. Durante el mismo periodo, fallecieron en la comunidad 75.686 personas, lo que deja un saldo vegetativo negativo de 15.509 almas. Dicho de otro modo, habrían hecho falta más de 15.000 nacimientos extra para que la balanza entre los que llegan y los que se van no se inclinara hacia el lado de las pérdidas. La tendencia de fondo sigue siendo la de una pirámide poblacional que se estrecha peligrosamente por la base.

La fotografía provincial de la natalidad andaluza muestra realidades muy diversas. Sevilla, la provincia más poblada, encabeza la clasificación en términos absolutos con 14.221 nacimientos, un 0,84 % más que el año anterior. Paradójicamente, es también la que acumula un mayor descenso en el último lustro, con 1.338 bebés menos que en 2020. Como si el peso de los números grandes ocultara una hemorragia silenciosa pero constante.

En el lado opuesto, Granada emerge como la gran sorpresa positiva. La provincia nazarí registró 6.841 alumbramientos, lo que supone un incremento del 3,29 % respecto a 2024, el mayor crecimiento proporcional de toda Andalucía. «Son datos que invitan al optimismo, pero hay que contextualizarlos», explican fuentes del análisis demográfico consultadas por este periódico. Y es que, a pesar de este repunte, Granada tampoco logra escapar del descenso acumulado en los últimos cinco años, con un 3 % menos de nacimientos que en 2020.

Jaén y Córdoba, en el lado oscuro

No todo son buenas noticias, ni mucho menos. Jaén vuelve a ostentar los peores registros demográficos de la comunidad, con una caída del 4,48 % en los nacimientos durante el último año. Son 187 bebés menos que en 2024, lo que deja la cifra total en 3.984 alumbramientos. La provincia jiennense, al igual que Huelva, no ha dejado de caer en esta estadística en los últimos cinco años: hoy nacen 543 niños menos que en 2020.

Córdoba tampoco logra remontar el vuelo. La provincia califal ha registrado 5.229 nacimientos nuevos, lo que se traduce en un descenso del 1,84 % en un año y del 7,5 % en el último lustro. Más acuciante es aún el dato de Cádiz, donde, si bien nacieron 7.919 niños en 2025, son un 0,91 % menos que hace un año y 1.197 menos que hace un lustro. Almería, por su parte, tampoco logra revertir la estadística con 6.533 nacimientos, un 0,65 % menos que en 2024.

Madres de 40 años superan a las de 25

Detrás de estos números hay historias concretas, y también un cambio profundo en la sociedad andaluza. El perfil mayoritario de la madre sigue retrasando su edad sin complejos. Casi un tercio de los alumbramientos de 2025 en Andalucía, exactamente 19.769, corresponden a mujeres de entre 30 y 34 años. Pero ojo al dato: esa cifra desciende en 1.834 respecto a 2020. Es como si esa franja de edad estuviera perdiendo peso en favor de la siguiente. En Málaga, el caso es más acuciante: las madres de 40 años superan en nacimientos a las menores de 25.

Y es que las madres de entre 35 y 39 años representan ya el 27,9 % de los nacimientos, con 16.795 alumbramientos, 102 más que en 2024. «La situación económica, los precios de la vivienda y la dificultad para emanciparse tienen un efecto directo en la edad a la que se tienen los hijos», señalan los expertos. Mientras, 16.784 mujeres han sido madres entre los 20 y 29 años, 158 más que hace un año. Suben también, aunque parezca mentira, los nacimientos entre mujeres de 40 y 44 años, con 4.929, y de 45 a 49 años, con 493.

El análisis por provincias arroja luces y sombras muy reveladoras sobre este fenómeno. Suben los nacimientos de madres de 30 a 34 años en Granada, con un espectacular 5,7 % más, en Huelva y en Almería. Pero bajan significativamente en Jaén, con un desplome del 6,71 %, y en Córdoba, con un descenso del 6,6 %. Son las dos caras de una misma moneda: mientras unas provincias logran retener o incluso atraer a madres treintañeras, otras las ven marcharse o retrasar aún más su maternidad.

En cuanto a las mujeres de entre 35 y 39 años, la maternidad aumenta también en Granada, con un 5,24 % más, en Cádiz, en Jaén y en Córdoba. Sin embargo, se reduce significativamente en Almería, con un descenso del 5,36 %, y en Huelva, con una caída del 4,06 %. Son datos que dibujan un mapa demográfico complejo, donde la decisión de ser madre y a qué edad hacerlo depende de factores económicos, sociales y, por qué no decirlo, también de oportunidades.

Inmigración sostiene el censo

A pesar de este desajuste entre nacimientos y defunciones, Andalucía no solo no pierde población, sino que continúa creciendo. ¿La clave? La inmigración. El flujo de personas que eligen la comunidad para vivir, tanto procedentes de otras regiones españolas como del extranjero, se ha convertido en el auténtico motor demográfico. Sin esa llegada constante de nuevos residentes, el censo andaluz estaría condenado a un retroceso anual sin paliativos.

«La comunidad es uno de los territorios con mayor dinamismo poblacional de España, pero lo es gracias a la gente que viene de fuera», explican los especialistas. Es un modelo que se repite en toda España, donde el saldo vegetativo nacional fue negativo en 122.167 personas, con 446.982 defunciones frente a 321.164 nacimientos. En este contexto, Andalucía aguanta el tipo gracias a su volumen poblacional, pero provincias como Jaén o Huelva encabezan los descensos más acusados.

Una década perdida

No hay que lanzar las campanas al vuelo, advierten los técnicos. Este repunte del 0,08 % en Andalucía y del 1 % a nivel nacional es el primer aumento en una década, pero se produce desde mínimos históricos. En 2014, por ejemplo, nacían en la comunidad más de 75.000 niños al año. Hemos perdido casi 15.000 bebés por el camino en solo diez años. Y aunque 2025 haya roto la racha, la tendencia de fondo sigue siendo la de una pirámide poblacional que se estrecha por la base.

Queda todavía la incógnita de si este leve incremento se consolidará cuando se publiquen los datos definitivos. Pero lo cierto es que, por un momento, Andalucía ha logrado poner freno a la caída libre. El desafío ahora es sostenerlo, en un contexto donde el envejecimiento avanza sin pausa y donde las defunciones, por pura estructura poblacional, seguirán pesando. Mientras tanto, la comunidad sigue creciendo, sí, pero a base de maletas.