La joven se plantea elegir entre Oftalmología y Dermatología
Entrevista
La andaluza Lucía Castellano, quinta mejor nota del MIR en España: «Algún día llegué a estudiar hasta 12 horas»
La estudiante, formada en la Universidad de Granada, repasa en El Debate el sacrificio detrás de uno de los exámenes más exigentes del sistema sanitario español
La jiennense Lucía Castellano Lopezosa (2001) ha logrado situarse entre las mejores puntuaciones del MIR 2026, alcanzando el quinto puesto provisional a nivel nacional. La joven estudió Medicina en la Universidad de Granada, donde también realizó sus prácticas clínicas repartidas entre el Hospital Universitario Virgen de las Nieves y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio.
Tras conocerse los resultados del examen, El Debate ha hablado con ella para conocer cómo ha sido su preparación, qué sacrificios implica afrontar el MIR y cómo afronta ahora la elección de especialidad y destino.
—¿Cuántas horas al día has llegado a estudiar y qué has tenido que sacrificar para preparar el MIR?
—Algún día llegué a estudiar hasta 12 horas, aunque la regla general era de 10-11 horas, seis días a la semana (el descanso los domingos era sagrado). Considero que es importante no perder el norte y dedicar tiempo todos los días a hacer deporte o a estar con la familia, pero en ocasiones fue necesario sacrificar planes con amigos, viajes o celebraciones familiares. No ha sido fácil renunciar a todo eso pero sabía que era parte inevitable del camino.
—¿Cómo se gestiona la presión del MIR y qué impacto tiene a nivel mental durante la preparación? Y tras la polémica de este año, ¿crees que el sistema de acceso debería mejorar en algún aspecto?
—En mi opinión el aspecto emocional es la parte mas importante en la preparación MIR. Es esencial no perder de vista que es solo una etapa en la vida e intentar afrontarla como una carrera de fondo, centrándote en los objetivos de estudio de cada día, sin mirar más allá y tratando de disfrutar de la preparación en la medida de lo posible. En lo personal la gestión del Ministerio, con el retraso en todos los plazos, fue una fuente de incertidumbre. Hasta el 15 de enero, fecha en la que se publicaron los listados de admitidos, no tuvimos certeza de que el examen no se retrasaba. Creo que el impacto que tal circunstancia tiene en el estudiante no tendría que perderse de vista para sucesivas convocatorias. Por otro lado, se trata de una prueba importante y no se debería escatimar en medios para asegurar su limpieza; la sombra de la duda perjudica a todos.
—¿Has tenido algún momento en el que pensaste en dejarlo o no podías más? ¿Cómo lo superaste?
—En dejarlo no; pero sí en si merecía la pena tanto esfuerzo. Creo que dudar es parte del proceso e incluso señal de que estás haciendo bien las cosas. Cuando afloraban ese tipo de ideas procuraba cuidar mi salud mental y reservar mi tiempo para actividades que me recordaran quién soy más allá de una opositora MIR.
—¿Crees que es justo que todo se juegue en un solo examen o cambiarías el sistema de acceso a la especialidad?
—No creo que sea justo que un examen puntual defina la elección de la especialidad que quieres, pero al menos es un método objetivo. Otros más orientados a la práctica, aunque evaluarían características más demostrativas de calidad y definitorias de lo que supone ser un buen médico, podrían hacer depender el resultado del criterio de cada examinador.
—Desde fuera muchas veces no se es consciente del sacrificio que implica el MIR, ¿qué crees que no se ve o no se valora lo suficiente de todo el proceso?
—Mi entorno ha sido muy consciente del esfuerzo y el sacrificio que supone la preparación, incluso amigos o familiares ajenos al mundo de la sanidad. En ese sentido sé que soy privilegiada y estoy muy agradecida por el apoyo incondicional por su parte.
—Después de todo este esfuerzo, ¿te planteas quedarte en España o ves opciones de marcharte fuera?
—En principio me gustaría desarrollar la mayor parte de mi actividad profesional en España, aunque no descarto la posibilidad en un futuro de formarme o trabajar una temporada en algún hospital extranjero.
—Si tuvieras que definir el MIR en una frase, ¿cómo lo describirías?
Es difícil definirlo con una frase; la palabra que mejor define esta etapa de mi vida es constancia.
—¿Qué consejo le darías a alguien que empieza a prepararse el MIR?
—Si tuviera que dar un consejo a alguien que empieza a preparar el MIR, empezaría recalcando la importancia de cuidar el aspecto emocional: compites con compañeros brillantes que estudiarán incluso más horas que tú, pero lo más determinante del día es saber mantener la mente fría y confiar en tus capacidades. A aquellos aspirantes que necesiten un buen puesto, y siempre manteniendo el equilibrio, les recomendaría optimizar el trabajo en primera vuelta, que generalmente se hace durante el último año de carrera. A partir de junio, cuando la preparación ocupa por completo tu día, es interesante fijar como norma un rato de ocio al día que sirva como aliciente para rendir al máximo durante la semana. Yo descubrí mi gusto por el baile cuando, en septiembre, iniciaron un curso cerca de mi casa: dos días a la semana me evadía de la medicina para sumergirme en el flamenco. Fue un alivio preocuparme más a ratos por perfeccionar una tabla de pies que por el resultado de los simulacros.
—Y por último si sabes qué especialidad ronda por tu cabeza y qué ciudad
—Durante las rotaciones en el hospital durante sexto curso me di cuenta de que mi pasión por la medicina se extiende a casi todas las ramas: la motivación y calidad humana de todos los servicios en los que estuve me hicieron verme como Anestesista, Cardióloga, Ginecóloga, Pediatra y un largo etcétera. Mis favoritas son las especialidades medico-quirúrgicas y actualmente me hallo debatiéndome entre Oftalmología y Dermatología. Ambas son especialidades apasionantes, con la posibilidad de seguimiento de pacientes crónicos (una de mis pasiones) y la puerta abierta a muchos frentes de investigación. En cuanto al lugar, Granada tiene mi corazón: mi paso por la Universidad de Granada reúne una formación excelente, un ambiente de compañerismo y la oportunidad de maravillarse a diario con una de las ciudades más atractivas del país. Es por ello que actualmente es mi primera opción, aunque no descarto otras ciudades como Málaga, Sevilla o Madrid, cuyos servicios me gustaría visitar en las próximas semanas.