La pareja con su hijo reborn 'Batmancito'Mediaset

Málaga

Intenta matricular a su bebé reborn en una guardería de Marbella y recibe un no: «He sido muy juzgada»

El rechazo del centro reabre el debate sobre los límites de estas terapias y su encaje en espacios públicos

El caso de Alejandra, una mujer que utiliza un bebé reborn llamado Batmancito como parte de su proceso terapéutico, ha generado un intenso debate tras contar que una escuela infantil de Marbella (Málaga) rechazó admitir al muñeco hiperrealista. Su historia fue abordada en el programa Visto lo visto de Telecinco, donde relató lo ocurrido junto a su marido.

«Fue duro para mí cuando me dijeron que no podía llevarlo a la guardería», explicó. Según su versión, la dirección del centro justificó la negativa por el posible impacto en el resto de familias. «La directora me dijo que no, que le encantaría, pero que por los padres de los demás niños, no lo podía hacer», añadió.

Qué es un bebé reborn

Los bebés reborn son muñecos hiperrealistas diseñados para imitar con gran precisión a un recién nacido. En algunos casos, se emplean con fines terapéuticos, especialmente en procesos de duelo o depresión, al permitir recrear rutinas asociadas al cuidado de un bebé.

Alejandra sostiene que ese es su caso. «Es una terapia que estoy haciendo que ayuda a muchas mujeres en su depresión. Yo no puedo tener hijos. Mi esposo, al verme así, tan triste y tan agobiada, me recomendó esto, fue una salvación de vida», afirmó.

Su marido, Jaime, defendió también el papel de esta práctica en la mejora emocional de su pareja. «Consiste en hacerlo lo más real posible», explicó, asegurando además que «yo veo ahora a mi mujer feliz».

'Batmancito' junto a su familiaMediaset

Entre la terapia y la polémica social

La decisión de intentar escolarizar al muñeco respondía, según la pareja, a la recomendación de hacer la experiencia lo más completa posible. Sin embargo, la negativa del centro ha evidenciado el choque entre esta práctica y los límites sociales. Además, la situación ha tenido consecuencias en su entorno personal. Jaime reconoció que «he tenido problemas porque tengo tres hijos reales y no me hablan en este momento».

Alejandra, por su parte, lamenta no poder vivir determinadas experiencias asociadas a la maternidad y asegura sentirse cuestionada. «He sido muy juzgada», concluyó.

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa un debate cada vez más visible: hasta qué punto este tipo de terapias deben integrarse en la vida cotidiana y dónde están los límites entre lo personal y lo socialmente aceptado.