Los candidatos de los cinco partidos con representación parlamentariaEFE/ Raúl Caro

Elecciones Andalucía 2026

Moreno sobrevive al caos del debate en la noche que Montero confirmó sus nulas opciones

Los grupos de la izquierda intentan arrinconar por turnos al actual presidente de la Junta y candidato a la reelección, pero acaban frustrados; Vox aprovecha para colocar su casi exclusivo mensaje en favor de la prioridad nacional

«Cuando se presentó el modelo (de financiación) pactado por Junqueras y Montero, todas las comunidades autónomas, incluso las dos socialistas, Castilla-La Mancha y Asturias, la rechazaron, mientras que solo hubo una que la aceptó, que era la beneficiaria: Cataluña. Le voy a hacer una pregunta: ¿ustedes necesitan los votos de los independentistas catalanes para seguir en el Gobierno?».

Fue en el tercer y último bloque del debate a cinco organizado por RTVE, dedicado a la financiación autonómica, donde el candidato a la reelección Moreno Bonilla acabó con las ya escasas opciones que hasta entonces se le adjudicaban a María Jesús Montero. El popular, al que hasta entonces le había tocado el papel de defenderse de las acometidas, ya no soltó a su presa: «Usted como andaluza, siendo tan poderosa como decía, debería haber conseguido que los andaluces tengamos la financiación que nos corresponde. ¿A quién creemos, a la que no ha sido capaz de presentar los presupuestos, o a la que iba a derribar El Algarrobico? Usted no cumple nada, ya no le queda crédito», remachó ya en las postrimerías.

Los participantes en el debate, con los dos presentadores de RTVE: Xabier Fortes y Laura ClaveroEFE

Hasta entonces, el debate a cinco candidatos había transitado entre el caos y la nada. Cuesta pensar que algún ciudadano indeciso decidirá el sentido de su voto con un formato como este. Parte de la culpa la tuvo el presentador principal, Xabier Fortes, empeñado en ordenar lo que era un desorden, como por ejemplo, recordando a los participantes que se guardaran algunos segundos por si los llegaran a necesitar. «Bueno, si yo decido gastar lo que me queda, será bajo mi responsabilidad, ¿verdad?», llegó a espetarle el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo.

La vivienda desata las hostilidades

Tras la presentación de cada uno de los cinco aspirantes, la vivienda marcó el inicio de las hostilidades: todos contra un Moreno que fue de menos a más, sabedor de su posición de privilegio, pero que fue conservador y evitó salirse del guion marcado.

El candidato a la reelección defendió que durante su mandato «se ha cuatriplicado» el número de viviendas de protección oficial en la comunidad. «Gracias a la estabilidad política que hemos tenido en Andalucía, y gracias a las reformas, bajada de impuestos, simplificación administrativa, Andalucía ha crecido más que la media de España», ha destacado. Montero le afeó el voto en contra del PP en medidas del Gobierno central como la reforma laboral o la ley de vivienda. En este sentido, ha asegurado que en la actualidad «se está dando una paradoja» ante «una economía en crecimiento» pero «con dificultades de entrar en una vivienda». Y ha defendido que la vivienda «es un derecho» frente «al negocio del PP».

En esta línea, el candidato de la coalición Por Andalucía, Antonio Maíllo, ha afeado el voto en contra del PP a la prórroga de los alquileres en el Congreso y de las medidas laborales del ejecutivo central. «Usted no ha regulado nada y ha implantado la ley de la selva», ha asegurado Maíllo.

Por su parte, Vox puso el foco en la inmigración como una de las causas de la crisis de la vivienda. «En Andalucía no se construye lo suficiente y sigue viniendo gente de fuera», ha afirmado Gavira a la par que ha defendido «la prioridad nacional» para las viviendas de alquiler. Un punto que ha despertado un rifirrafe con el candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García, que ha calificado la propuesta de Vox de «engaño». «Usted está pretendiendo engañarnos a los andaluces y decirnos que la gente no tiene vivienda por culpa de un chaval que llega de Senegal».

La gestión sanitaria, el flanco débil del PP

Tras ello, fue el turno de la gestión sanitaria, el flanco más débil del presidente de la Junta. Todos le echaron en cara, en mayor o menor medida, lo sucedido con la crisis de los cribados del cáncer durante esta última legislatura.

Moreno abrió el bloque lamentando que «se han dicho muchas barbaridades y muchas mentiras» sobre la sanidad que «lo único que han hecho es debilitar nuestros servicios públicos y deteriorar la imagen de nuestros profesionales sanitarios», y se ha permitido incluso pasar al ataque al recordar la polémica etapa de la candidata socialista al frente de la consejería sanitaria. En su debe quedará, sin embargo, no haber sido capaz de responder a las graves acusaciones que le han sido formuladas.

La ahora líder del PSOE-A ha replicado que la Cámara de Cuentas de Andalucía certificó que entre los años 2011 y 2013 «se contrataron 947 facultativos más en Andalucía», y ha defendido que los andaluces «recuerdan perfectamente el orgullo que era la sanidad pública» durante su etapa al frente de dicha consejería. Montero, además, ha presumido de que, cuando era consejera de Salud, se quitaron «las listas de espera», se impulsó «la investigación», se decidió que «hubiera segunda opinión médica en el sistema público».

Por su parte, Gavira acudió de nuevo al concepto de la «prioridad nacional» que defiende Vox y que, según ha señalado, es «una cuestión de supervivencia ya», y ha criticado que «en Andalucía se paga 4.500 euros al mes por un 'mena' mientras que »se mueren andaluces esperando una plaza de residencia que cuesta 1.900 euros«. Montero criticaba esa comparación del candidato de Vox y le ha acusado de »criminalizar a niños«, a lo que Gavira ha respondido que «esto no va de rechazo al de fuera, sino de querer más a los de casa».

Los clavos ardiendo de Montero

Montero no será presidenta de la Junta de Andalucía. Aunque eso ya se intuía, quedaba por ver si esta noche la candidata socialista se agarraba a la posibilidad, aunque fuera mínima, de revertir todas las encuestas. Por sensaciones en caliente, no parece que lo haya conseguido. Estuvo más desenvuelto en la posición de ataque que se esperaba de ella el candidato cuya fuerza tiene la menor representación, José Ignacio García, de Adelante Andalucía, que también adelantó por la izquierda, al menos esta noche, a un titubeante Maíllo.

Tras haber confrontado en vivienda y sanidad y haber quedado noqueada en financiación, Montero se agarró sobre la bocina al último clavo ardiendo que le quedaba: el feminismo. «¿Para cuándo el plan de igualdad para las mujeres?», se quejó. Excepto en determinados momentos, la candidata socialista fue incapaz de separarse de sus papeles, los cuales leyó durante bastantes momentos.

Maíllo, el otro perdedor de este primer asalto, se aferró por su parte al recuerdo de Julio Anguita. «Como nos decía, ante la resignación hay dos caminos: o seguir en ella o plantarle cara», narró en una despedida en la que cargó contra «los discursos de odio» de la derecha. Deberá acudir más capacitado al debate de Canal Sur –previsto para el próximo día 11– si no quiere que Adelante haga honor a su nombre a costa de su coalición. «A las derechas se las echa con una izquierda fresca, que no traicione y que no nos defraude. Nos enfrentamos a Goliat, y por eso te pido que votes a David», acertaría a despedirse, por su parte, García.

Fiel a lo que fue la noche, Moreno tuvo clara cómo debía ser su despedida: «Como han podido comprobar, los cuatro grupos tienen un objetivo en común, que es romper la estabilidad que hemos disfrutado estos años. Si lo consiguen, nos meteremos en un gran lío», aventuró. Sus votantes esperan que en el próximo debate sea más concreto en el caso de los cribados del cáncer, que hoy prefirió eludir.

Gavira, por su parte, incidió en el que había sido su mensaje principal durante el debate: «Nos merecemos un gobierno que defienda la prioridad nacional, como también a nuestros agricultores, ganaderos y pescadores. Nos merecemos un gobierno que se apriete el cinturón. Sobre todo, que defienda el sentido común. Que no te estafen», concluyó, para cerrar una intervención donde se echaron en falta otras propuestas más allá de la prioridad nacional.