El candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía por el PP, Juanma Moreno, en las puertas de la sede de su partido en Sevilla, donde ha celebrado los resultados electorales andaluces de este domingo
Elecciones Andalucía 2026
Andalucía tiene «lío»: Moreno no logra revalidar la mayoría, pero se lleva por delante al PSOE y a Montero
El PP se deja cinco escaños y tendrá que pasar por el «trance» de sentarse con Vox para volver a gobernar; el PSOE pierde dos y registra su peor resultado en esta comunidad en una noche exitosa para Adelante, que pasa de dos a ocho y supera a Por Andalucía
El PP ha vuelto a ganar las elecciones en Andalucía. Lo ha hecho holgadamente, batiendo con claridad a todos sus rivales y subiendo en 150.000 votos respecto a 2022. El partido de Juanma Moreno ha superado al PSOE de María Jesús Montero, que ha vuelto a romper su propio suelo electoral bajando hasta los 28 diputados. «Nos corresponde la responsabilidad de gobernar», ha acertado a decir el ahora presidente en funciones tras conocer los resultados. «Buscábamos la matrícula de honor, pero nos hemos quedado en el sobresaliente», reconocía.
No han conseguido los ‘populares’, sin embargo, todos sus objetivos marcados para esta fecha. El PP aspiraba a revalidar la mayoría absoluta que cosechó hace cuatro años. Aquella noche de junio de 2022, los últimos escaños llegaron al final del recuento. En esta ocasión no ha vuelto a suceder el ‘milagro’ y se ha quedado a dos de la mágica cifra de 55 diputados. No corren tiempos de mayorías y Moreno lo sabía, aún así, ha creído en ella en todo momento repitiendo machaconamente la «estabilidad» que ofrecía en caso de revalidarla a cambio del «lío» que suponía perderla.
Se abren ahora varios escenarios, todos ellos inciertos, pero de profundo y sosegado análisis. Moreno volverá a ser el presidente de los andaluces, pero falta por ver acompañado de quién. Vox, que ha ganado un escaño y sube hasta los 15 no es su opción favorita. El barón popular ha evitado su apoyo en todo momento durante la campaña, señalando a la formación que lidera Manuel Gavira como una estructura dependiente de Madrid con la cual no quiere entenderse. Tampoco lo quisieron en el pasado sus compañeros de partido María Guardiola y Jorge Azcón, pero ahora Extremadura y Aragón tienen gobiernos gracias a los acuerdos del entre los equipos de Feijóo y Abascal. A lo mejor, el «lío» que deseaba evitar se lo buscó Moreno él solo en campaña.
Pese a que el movimiento principal le corresponde a Moreno como ganador de las elecciones, también será interesante ver qué papel juega un PSOE que en paralelo deberá empezar a trabajar en buscar renovar su liderazgo. Mientras ese proceso interno se lleva a cabo, Moreno pedirá su abstención al igual que a Vox. Para el presidente andaluz, sería razonable que con 53 diputados, la segunda y la tercera fuerza en Andalucía no pongan palos en las ruedas a su investidura. No ocurrirá. Abascal exigiría parte del botín. Montero, puro estilo Pedro Sánchez, resucitará el famoso «no es no» para negar al PP el pan y la sal, pero no podrá evitar protagonizar los peores titulares: el gran derrotado de la noche es el socialismo en un lugar que antaño fue su feudo inexpugnable.
La siguiente derivada que deja la noche es el incontestable éxito de Adelante Andalucía, sin olvidar que Vox es el único partido de los tres primeros que ha crecido en escaños. La formación que en su día fundó Teresa Rodríguez, harta del autoritarismo de Pablo Iglesias y de que todo se decidiera desde Madrid, ha sabido conectar con los jóvenes y con el electorado andaluz con una campaña donde su cabeza de lista, José Ignacio García, representó el papel que justo necesitaba jugar: el de una fuerza fresca, andalucista y que habla de los problemas de Andalucía desde Andalucía, y no desde la capital de España. Una circunstancia que posiblemente haya perjudicado a Por Andalucía, lastrada por la pujanza de Adelante, sí, pero sobre todo por el desgaste de que las fuerzas principales que conforman la coalición sustentan al Gobierno de Pedro Sánchez que, junto a José Luis Rodríguez Zapatero, se volcó en campaña a favor de Montero. Aunque inútilmente.