Antiguo emplazamiento del Corpus de Granada en pleno centro de la ciudad
Granada mira a un Corpus cada vez más distinto respecto al de hace décadas
La transformación del ferial, el auge de las macrocasetas, los precios y el cambio generacional han modificado la forma de vivir una de las fiestas más emblemáticas de la ciudad
Granada vuelve a encender este fin de semana las luces de su semana grande. El Corpus Christi arrancará oficialmente con miles de personas llenando el recinto ferial, las casetas y las calles del centro en una celebración que sigue siendo uno de los grandes símbolos emocionales de la ciudad. Sin embargo, entre muchos granadinos se repite cada vez más una misma sensación: la feria ha cambiado profundamente con el paso de los años.
La transformación del modelo de ocio, el crecimiento del turismo, la aparición de grandes conciertos y macrocasetas o el aumento generalizado de precios han ido modificando poco a poco la manera de vivir un Corpus que durante décadas estuvo mucho más ligado al ambiente familiar y vecinal.
La nostalgia del llamado «Corpus de antes» aparece cada año en conversaciones, redes sociales y reuniones familiares mientras nuevas generaciones descubren una feria muy distinta a la que recuerdan padres y abuelos.
Del Corpus familiar al gran recinto
Durante décadas, buena parte de la identidad del Corpus estuvo ligada a las casetas tradicionales, los encuentros familiares y las largas tardes de feria en un ambiente más local y reconocible para muchos granadinos.
Muchos granadinos siguen recordando además la etapa en la que la feria se celebraba en el Paseo del Salón, antes del traslado definitivo al actual recinto ferial de Almanjáyar en 1982. Aquella imagen del Corpus integrado prácticamente en el corazón de la ciudad forma parte todavía de la memoria sentimental de varias generaciones que crecieron asociando las casetas, las atracciones y el bullicio festivo al centro de Granada.
Hoy, aunque esa esencia sigue presente en parte del recinto, el modelo de feria ha evolucionado hacia un formato mucho más masivo y orientado también al ocio nocturno.
Las grandes actuaciones musicales, las casetas enfocadas a público joven o el impacto de las redes sociales han cambiado notablemente el perfil de muchos asistentes y también la imagen exterior de la feria.
El Corpus continúa atrayendo cada año a miles de visitantes llegados desde distintos puntos de Andalucía y de España, convirtiéndose además en uno de los grandes motores económicos y turísticos de Granada durante estas fechas.
Sin embargo, algunos granadinos sienten que la feria ha ido perdiendo parte de aquella cercanía más tradicional que marcó durante años la celebración.
El precio de disfrutar de la feria
Otro de los aspectos que más aparece en las conversaciones previas al Corpus es el coste económico que supone acudir hoy al recinto ferial.
Comidas, bebidas, atracciones, aparcamientos o transporte han experimentado un incremento notable en los últimos años, dificultando para muchas familias acudir con la misma frecuencia que antes.
El encarecimiento del ocio afecta especialmente a quienes recuerdan un Corpus mucho más accesible económicamente y donde pasar el día completo en la feria resultaba mucho menos costoso.
A ello se suma también la percepción de una feria cada vez más enfocada al consumo rápido y al gran volumen de asistentes, en línea con lo ocurrido en otras grandes celebraciones andaluzas.
Pese a ello, el recinto vuelve a llenarse este fin de semana y miles de personas seguirán manteniendo tradiciones profundamente ligadas a la identidad granadina.
Una fiesta con alma granadina
Más allá de los cambios, el Corpus continúa ocupando un lugar especial dentro de la memoria colectiva de la ciudad.
Las carocas, la tarasca, la feria de día, la procesión del Corpus Christi, las casetas o las atracciones siguen formando parte de una celebración que para muchos marca emocionalmente el inicio del verano en Granada.
La ciudad afronta así una nueva edición de su semana grande en medio de un equilibrio constante entre tradición y transformación.
Porque aunque el Corpus de hoy sea muy distinto al que recuerdan muchos granadinos de hace varias décadas, la feria continúa siendo uno de los pocos momentos del año capaces de reunir en un mismo espacio nostalgia, identidad, ocio y sentimiento colectivo.