Metro de GranadaLa Voz

La paz dura poco en el Metro de Granada: los trabajadores no descartan nuevos paros

La plantilla suspende temporalmente las movilizaciones tras el seguimiento masivo durante el Corpus, aunque denuncia la falta de avances en la negociación con la empresa concesionaria

El conflicto laboral que desde hace semanas afecta al Metro de Granada ha entrado en una fase de calma provisional. Tras los paros desarrollados durante las fiestas del Corpus, los representantes de los trabajadores han optado por dar un margen a la negociación antes de convocar nuevas movilizaciones. Sin embargo, la plantilla advierte de que la tregua podría durar poco si la dirección de la empresa gestora no retoma el diálogo.

Los sindicatos aseguran que el respaldo a las protestas ha sido prácticamente unánime y consideran que la respuesta de los trabajadores ha reforzado su posición en una negociación que, por el momento, permanece bloqueada. Desde el comité de empresa lamentan que, tras las jornadas de huelga, todavía no se haya producido ningún acercamiento que permita avanzar hacia un acuerdo.

Un conflicto que va más allá del salario

Las reivindicaciones planteadas por la plantilla no se limitan a cuestiones económicas. Los trabajadores sostienen que el conflicto responde a problemas acumulados durante años relacionados con la organización del trabajo, la salud laboral y las condiciones en las que se presta el servicio.

Uno de los aspectos que más preocupa al comité es el tratamiento de las bajas médicas. Los representantes de los empleados consideran que el sistema actual genera perjuicios económicos para quienes se ven obligados a ausentarse por enfermedad, una situación que, según denuncian, provoca que algunos trabajadores continúen desempeñando sus funciones pese a encontrarse en condiciones físicas poco adecuadas.

La plantilla defiende que las ausencias justificadas por motivos de salud no deberían traducirse en pérdidas salariales y advierte de que esta situación puede afectar tanto al bienestar de los empleados como a la calidad y seguridad del servicio.

Fatiga laboral y reducción de jornada

Otro de los principales puntos de fricción es la carga de trabajo que soportan los conductores y operarios del metropolitano granadino. Los trabajadores consideran que las características del trazado obligan a mantener un nivel constante de atención debido a la coexistencia con el tráfico urbano y a la presencia de numerosos cruces a nivel.

Según exponen los representantes sindicales, esta situación genera un importante desgaste psicológico y una presión superior a la existente en otros sistemas de transporte ferroviario urbano de Andalucía.

Por ello, reclaman una reducción de la jornada anual y una reorganización de los tiempos de trabajo que permita disminuir la fatiga acumulada y mejorar las condiciones laborales de la plantilla.

La conciliación, algo pendiente

La organización de los turnos constituye otro de los grandes motivos de malestar. Los trabajadores denuncian que la actual planificación dificulta enormemente la conciliación de la vida laboral y familiar y aseguran que desde la puesta en marcha del servicio muchos empleados apenas han podido organizar con antelación periodos de descanso en fechas señaladas.

La plantilla reclama un sistema más equilibrado que permita repartir de forma más justa los festivos y los descansos, especialmente durante celebraciones como Semana Santa, Navidad o Corpus.

Mientras no se produzcan avances en estos asuntos, el conflicto seguirá abierto. Aunque las movilizaciones han quedado temporalmente en suspenso, los representantes de los trabajadores insisten en que una huelga indefinida continúa sobre la mesa si la negociación permanece paralizada durante las próximas semanas.