Vista de la casa barco en «puerto»
El barco que lleva medio siglo navegando sin moverse de Almuñécar
Construido por un marino mercante en los años 70, el singular Barco España vuelve a lucir renovado en la Avenida del Mediterráneo y mantiene intacta una de las historias más curiosas de la Costa Tropical
A pocos metros de la playa de San Cristóbal, en una de las avenidas más transitadas de Almuñécar (Granada), hay un barco que lleva décadas atrayendo las miradas de vecinos y turistas. No navega, no abandona el puerto y jamás ha surcado el Mediterráneo, pero se ha convertido en uno de los rincones más singulares de la Costa Tropical.
La conocida como Casa Barco vuelve a lucir renovada tras los últimos trabajos de mantenimiento realizados en su fachada, recuperando la imagen que la ha convertido en una de las construcciones más reconocibles de Almuñécar. Su silueta continúa sorprendiendo a quienes la descubren por primera vez: una auténtica motonave anclada en plena ciudad.
El sueño de un marino
La historia de esta peculiar vivienda comienza a principios de los años setenta. Su creador fue José María Pérez Ruiz, marino mercante y jefe de máquinas, que decidió levantar en tierra firme una casa que le permitiera seguir viviendo rodeado del universo marítimo que había marcado su vida.
El resultado fue una construcción de cerca de 75 metros de eslora visual que reproduce con enorme fidelidad la estructura de un barco. Pero el proyecto fue mucho más allá de una simple fachada. Pérez incorporó a la vivienda numerosos elementos procedentes de embarcaciones reales que fue adquiriendo durante años.
Portillos, ruedas de timón, cabos, luces de navegación, botes salvavidas y piezas históricas relacionadas con la navegación pasaron a formar parte de una vivienda convertida prácticamente en un museo marítimo.
Un icono turístico de la Costa Tropical
Con el paso de los años, la Casa Barco se convirtió en una de las estampas más reconocibles de Almuñécar. Miles de personas la observan cada verano durante su camino hacia la playa de San Cristóbal, mientras que numerosos medios de comunicación y programas de televisión han dedicado reportajes a esta singular construcción.
Su interior albergaba una extensa colección de objetos relacionados con la navegación reunidos por su propietario a lo largo de toda una vida en el mar. Entre las piezas más llamativas figuraban elementos procedentes del buque escuela Juan Sebastián de Elcano o del destructor Gravina, un histórico barco de la Armada española.
La vivienda llegó incluso a abrir ocasionalmente sus puertas para recibir visitas, convirtiéndose en una curiosa mezcla entre hogar, museo y homenaje permanente al mundo marítimo.
El legado que sigue anclado
José María Pérez Ruiz falleció en enero de 2025, dejando tras de sí una de las historias más originales de la Costa Tropical. Quienes le conocieron lo recuerdan como un hombre apasionado por el mar, la literatura, los viajes y la cultura.
Sin embargo, su gran obra permanece donde siempre estuvo. El Barco España continúa anclado en la Avenida del Mediterráneo, resistiendo al paso del tiempo y manteniendo viva la memoria de quien soñó con llevarse el mar a casa.
Ahora, tras los trabajos de conservación realizados en su exterior, esta peculiar embarcación de ladrillo y hormigón vuelve a presentar su mejor aspecto. Un recordatorio de que, a veces, los edificios más singulares no son los más grandes ni los más modernos, sino aquellos que esconden detrás una historia capaz de sobrevivir durante generaciones.
Medio siglo después de su construcción, el barco sigue sin moverse de Almuñécar. Y, sin embargo, continúa viajando cada día a través de la curiosidad de quienes se detienen a contemplarlo.