Imagen del deshielo en Sierra Nevada
¿Por qué el agua de Sierra Nevada sigue helada incluso cuando Granada supera los 40 grados?
El deshielo, la altitud y una compleja red de acequias explican por qué los ríos de la sierra mantienen temperaturas muy bajas incluso en pleno verano
Con las altas temperaturas que cada verano se registran en Granada, muchos buscan refugio en los ríos y arroyos de Sierra Nevada. Sin embargo, quienes se animan a darse un baño descubren enseguida que el agua está muy lejos de parecerse a la de una piscina climatizada. Incluso en los días en los que la capital supera los 40 grados, el agua continúa estando sorprendentemente fría.
La explicación no está en un único factor, sino en la combinación de la altitud, el deshielo y el recorrido que sigue el agua desde las cumbres de Sierra Nevada hasta los pueblos de la provincia.
Más de 3.000 metros de altitud
Gran parte del agua que alimenta los ríos de Sierra Nevada procede del deshielo de las zonas más altas del macizo, donde todavía permanecen neveros incluso bien entrado el verano.
Al comenzar su recorrido desde cotas superiores a los 3.000 metros, el agua parte con una temperatura muy baja. Aunque el aire se caliente intensamente en las zonas bajas, el caudal tarda tiempo en absorber ese calor, especialmente porque fluye de forma continua y a gran velocidad.
Además, muchos cauces discurren por barrancos estrechos y zonas de sombra, donde la radiación solar incide durante menos horas, ayudando a mantener el agua fría.
Las acequias ayudan a ese frescor
Otro de los elementos característicos de Sierra Nevada es su histórica red de acequias, muchas de ellas de origen andalusí, que todavía hoy distribuyen el agua por distintas zonas de la montaña.
Estos canales favorecen una circulación constante y contribuyen a conservar un recurso hídrico que, además de abastecer cultivos y municipios, ayuda a mantener los ecosistemas de alta montaña.
La temperatura del agua apenas varía en pocos kilómetros, por lo que incluso en jornadas de calor extremo el contraste térmico puede ser muy acusado entre el ambiente y el agua de ríos como el Genil, el Dílar o el Poqueira en sus tramos altos.
Un refugio natural frente al calor
Precisamente esa diferencia de temperatura convierte cada verano a Sierra Nevada en uno de los principales refugios naturales para quienes buscan escapar de las olas de calor que afectan al interior de Andalucía.
Los expertos recuerdan, no obstante, que ese contraste térmico también aconseja extremar la precaución. Entrar de golpe en agua muy fría tras una larga exposición al sol puede provocar un choque térmico, por lo que recomiendan hacerlo de forma progresiva, especialmente en personas mayores, niños o quienes padecen enfermedades cardiovasculares.
Gracias a su altitud, al deshielo y a un sistema hidráulico que lleva siglos funcionando, Sierra Nevada sigue ofreciendo uno de los mayores alivios naturales frente al verano granadino, demostrando que, incluso cuando el termómetro se dispara, sus aguas conservan el frío que nace en las cumbres.