(Foto de ARCHIVO) Imagen de zona afectada por el incendio de Niebla (Huelva).Clara Carrasco - Europa Press

Huelva

El incendio de Niebla es ya el más grave en hectáreas de Andalucía: «Somos un pueblo muerto, como nuestra tierra»

El fuego ha recorrido unas 38.000 hectáreas, aunque el consejero Antonio Sanz cree que la superficie calcinada será menor. «Salvo las casas, no tenemos absolutamente nada, nada más que un mar de carbón alrededor del pueblo», dice el alcalde de Berrocal

El incendio forestal de Niebla, en Huelva, que comenzó el pasado 6 de agosto, se ha confirmado como el más grave de la historia de Andalucía en cuanto a hectáreas afectadas junto al que tuvo lugar en Riotinto en 2004. En aquella ocasión, la superficie calcinada fue de 34.000 hectáreas. Ahora, se habla de que podría superar las 38.000 recorridas, aunque Antonio Sanz, consejero de Emergencias, cree que la zona calcinada «será bastante menor».

Sea como fuere, ambos han pasado ya a engrosar la historia negra de los incendios andaluces. Aquel julio de 2004, denominado como incendio de Berrocal, se inició realmente en Minas de Riotinto. Y de nuevo, 22 años después, ambos municipios han vuelto a quedar afectados, así como otros de la provincia onubense e incluso de Sevilla, como El Madroño y Aznalcóllar.

El alcalde de Berrocal, Angel Luis Romero, ha revivido la tragedia de su municipio así. «La localidad está muerta, exactamente igual que su tierra», ha declarado a Europa Press desde Zalamea la Real, donde permanece con sus vecinos realojado en el Teatro Municipal. «Salvo las casas, no tenemos absolutamente nada, nada más que un mar de carbón alrededor del pueblo», ha añadido. «Lo sabíamos, y desafortunadamente, volvemos a tener la experiencia de hace 22 años, lo que es todavía más frustrante. Volver a vivir esto es una tragedia enorme».

«Salir a pasear ahora es salir entre carbones. Apenas quedan pequeñas cositas que dan esperanza, como un árbol que ha sobrevivido o la zona del cementerio, que afortunadamente no ha sufrido daños», ha explicado.

Visiblemente emocionado, el regidor ha descrito el estado del vecindario como «una olla exprés de impotencia, miedo, frustración y agotamiento» y ha subrayado que los vecinos están «rotos, reventados y muertos». En este sentido, se ha preguntado con amargura «de qué va a vivir» a partir de ahora un municipio eminentemente rural y forestal. «De dónde vamos a comer. Ahora mismo somos un pueblo muerto, un pueblo que no tiene futuro si esto se queda en medidas cortoplacistas de un año o dos», ha advertido.

Además, ha recordado el irreparable valor patrimonial de la zona: «Cuánto vale un pueblo, cuánto vale su historia. En Berrocal tenemos el dolmen más antiguo de la provincia de Huelva, con 5.000 años de historia. Estamos hablando de eso», ha concluido.

Un año duro para Andalucía

2026 está siendo duro para Andalucía: la tragedia ferroviaria de Adamuz, el tren de borrascas, que se cebó especialmente con Grazalema y su entorno, y ahora, los incendios que calcinan la comunidad durante este verano.

Andalucía ya había alcanzado otro duro récord en materia de incendios forestales. En este caso, el de Los Gallardos (Almería), declarado este pasado 9 de julio en el paraje de Almocáizar, dejó 14 fallecidos y 18 personas atendidas. Ante estas cifras, ha sido catalogado como el incendio más mortífero de los registrados en España en el siglo XXI, superando así al incendio de Riba de Saelices (Guadalajara) en 2005 que ostentaba el récord con 11 fallecidos.

El fuego afectó a unas 5.200 hectáreas de Los Gallardos, Bédar, Lubrín, Antas y Sorbas y obligó al desalojo de alrededor de un millar de personas. Finalmente, las llamas quedaron extinguidas el 24 de julio, 15 días después de su inicio. Actualmente, continúan las personaciones de los familiares como acusación particular en la causa judicial abierta para esclarecer las circunstancias del incendio.

Por otro lado, otro de los más graves declarados en Andalucía en los últimos años fue el incendio forestal de Sierra Bermeja (Málaga), declarado el 8 de septiembre de 2021 y quedando extinguido un mes y medio después, el 24 de octubre. Este fuego fue calificado como de sexta generación por sus características, calcinó unas 10.000 hectáreas y durante las tareas de extinción falleció un bombero forestal.

De igual modo, el incendio obligó a evacuar a más de 2.600 personas de ocho municipios malagueños en las zonas de Sierra Bermeja y el Valle del Genal; en concreto la ciudadanía de Jubrique, Genalguacil, Pujerra, Júzcar, Alpandeire y Faraján; además de parte de la población de urbanizaciones de Estepona y Benahavís.