Daños provocados en varios vehículos por el terremoto en Granada
Granada Qué hacer después de un terremoto: las grietas que deben preocupar y cuándo hay que revisar el edificio
El seísmo registrado en Granada ha dejado cientos de solicitudes de inspección y vuelve a plantear una duda habitual tras estos episodios: no todas las fisuras implican que la estructura de una vivienda esté dañada
Una grieta que no estaba allí antes. Un pequeño desprendimiento en el techo o una fisura que atraviesa una pared. Después de un terremoto, descubrir cualquiera de estos desperfectos en casa puede generar una preocupación inmediata: ¿es simplemente una consecuencia superficial del movimiento o existe un problema en el edificio?
La duda ha vuelto a aparecer tras el terremoto de magnitud 5 registrado durante la madrugada del 15 de agosto en Granada. El Ayuntamiento granadino ha recibido más de 800 solicitudes de inspección entre la capital y el Área Metropolitana y Bomberos ha realizado 154 intervenciones de inspección y saneamiento.
Las primeras valoraciones, sin embargo, han dejado un mensaje tranquilizador. La mayoría de los inmuebles revisados ha mostrado un comportamiento estructural adecuado y buena parte de los desperfectos encontrados corresponde a grietas, fisuras o daños en revestimientos, falsos techos y particiones interiores.
Precisamente ahí está una de las claves después de un movimiento sísmico: la existencia de una grieta no significa por sí sola que un edificio haya perdido estabilidad.
No todas las grietas significan lo mismo
Lo primero es diferenciar entre los elementos que simplemente recubren o dividen una vivienda y aquellos que forman parte de su estructura.
Un terremoto puede provocar fisuras en el yeso, pintura, revestimientos o tabiques sin que pilares, vigas o muros resistentes hayan resultado dañados. Es lo que se está encontrando mayoritariamente en las inspecciones realizadas después del último seísmo de Granada.
El propio Instituto Geográfico Nacional (IGN), al evaluar los efectos de un terremoto mediante sus cuestionarios macrosísmicos, distingue entre pequeñas grietas en paredes y daños de mayor entidad, como grandes grietas, caída de piedras o ladrillos, muros derrumbados, separación de balcones y otros elementos añadidos o incluso desplazamientos permanentes del edificio.
Por tanto, el tamaño de una fisura no es el único elemento que permite determinar su gravedad. Importan especialmente el lugar en el que aparece, el elemento afectado y los cambios que haya provocado. La valoración definitiva de un posible daño estructural corresponde a un profesional.
Especial atención requieren las construcciones tradicionales con muros de carga. En estos edificios las propias paredes forman parte del sistema que sostiene la construcción, motivo por el que una grieta que las afecte puede necesitar una comprobación más detallada.
Las señales que deben alertar
Después de un terremoto conviene observar el inmueble sin manipular los elementos que parezcan inestables.
La aparición de grandes grietas, deformaciones apreciables, caída de ladrillos o piedras, desprendimientos importantes, daños en muros o separación de balcones y otros elementos del edificio justifica extremar las precauciones. Son precisamente algunos de los daños que el IGN contempla al analizar la intensidad y los efectos provocados por los terremotos.
También debe prestarse atención a cualquier elemento que pueda caer sobre personas o sobre la vía pública. Protección Civil recomienda revisar y controlar las partes susceptibles de desprenderse y comunicar cuanto antes los posibles daños estructurales detectados en una vivienda.
No conviene, por tanto, intentar determinar únicamente a simple vista si una grieta es peligrosa cuando afecta a un elemento resistente o existen signos importantes de deterioro. En esos casos, debe solicitarse una valoración técnica.
La prudencia resulta especialmente importante ante posibles réplicas. El IGN recuerda que después de un terremoto pueden producirse nuevos movimientos, por lo que los daños que ya existan requieren atención y no deben exponerse las personas innecesariamente a elementos que puedan desprenderse.
Qué hacer después del terremoto
Una vez terminado el movimiento, la primera prioridad no es comprobar inmediatamente cada rincón de la vivienda, sino garantizar la seguridad de quienes se encuentran en ella.
Protección Civil aconseja mantener la calma, atender a posibles heridos, seguir las indicaciones de las autoridades y utilizar el teléfono únicamente para comunicaciones necesarias de emergencia. También recomienda comprobar los suministros y cerrar las llaves de gas, electricidad y agua cuando sea necesario.
Si se detectan daños importantes o elementos con riesgo de desprendimiento, debe evitarse permanecer junto a ellos y comunicar la incidencia a los servicios correspondientes. La recomendación oficial de Protección Civil es dar aviso lo antes posible ante posibles daños estructurales.
En el caso de Granada, esa evaluación posterior al terremoto es precisamente la que están realizando Bomberos y los equipos técnicos desplazados a los edificios afectados. Las inspecciones han permitido sanear elementos inestables y determinar qué desperfectos necesitan actuaciones posteriores.
El balance hasta ahora demuestra también por qué una grieta llamativa no equivale automáticamente a un edificio peligroso. Cientos de vecinos han solicitado revisiones después del seísmo y, pese a los desperfectos encontrados, las primeras inspecciones no han detectado una situación de daños estructurales generalizados.
Ante la duda, la regla más sencilla es no improvisar: observar sin ponerse en riesgo, alejarse de cualquier elemento que pueda desprenderse y solicitar una valoración profesional cuando los daños afecten o puedan afectar a la estructura del inmueble.