Plantaciones de mangos en la Costa TropicalAgricultura ideal

El rincón de Granada donde crecen frutas tropicales casi imposibles de cultivar en el resto de Europa

La Costa Tropical reúne unas condiciones climáticas excepcionales que permiten producir chirimoyas, mangos, aguacates, papayas o guayabas a pocos kilómetros del Mediterráneo

Granada puede presumir de algo que resulta difícil encontrar en buena parte del continente europeo. Mientras en el interior de la provincia los inviernos pueden ser fríos y Sierra Nevada permanece cubierta de nieve durante meses, apenas unas decenas de kilómetros más al sur aparece un paisaje completamente distinto, dominado por aguacates, mangos, chirimoyos y otras especies propias de latitudes mucho más cálidas.

La explicación está en la Costa Tropical, una franja litoral que disfruta de un microclima subtropical excepcional dentro de Europa. La propia Junta de Andalucía señala que este tipo de clima se concentra fundamentalmente en las costas de Granada y Málaga y permite que Andalucía sea la principal zona productora de cultivos tropicales del continente.

Un microclima privilegiado

El secreto está en una combinación poco habitual. Por un lado se encuentra el Mediterráneo, que suaviza las temperaturas durante todo el año. Por otro, las sierras que rodean buena parte del litoral actúan como una barrera natural frente a las masas de aire frío procedentes del interior.

El resultado son inviernos especialmente suaves, muchas horas de sol y una escasa frecuencia de heladas, condiciones fundamentales para unas especies que difícilmente podrían desarrollarse en zonas cercanas del interior granadino.

Ese microclima se extiende por municipios como Almuñécar, Motril, Salobreña, Jete, Otívar o Vélez de Benaudalla, entre otros. La Oficina Comarcal Agraria de Motril define precisamente la zona como una comarca de fuerte implantación subtropical, con casi 18.000 hectáreas de regadío y una agricultura marcada por chirimoyos, aguacates y mangos.

De la chirimoya a la fruta del dragón

La gran protagonista histórica es la chirimoya. La Costa Tropical granadina se ha convertido en el principal origen productor y comercializador mundial de esta fruta y su importancia es tal que cuenta con una Denominación de Origen Protegida compartida con parte del litoral malagueño.

Pero el catálogo ha ido creciendo. Junto al aguacate y el mango aparecen hoy cultivos mucho menos habituales en Europa, como la papaya, la guayaba, la pitahaya o fruta del dragón, el lichi, la carambola o el kumquat. La Diputación de Granada incluso sitúa la introducción de los primeros árboles tropicales en la provincia varios siglos atrás, aunque su explotación agrícola comenzó a consolidarse mucho más tarde.

La capacidad de adaptación del territorio continúa dando lugar a experimentos especialmente llamativos. En La Herradura existe incluso un cafetal que ha introducido, además, especies como plátano rojo, nuez de macadamia o caviar cítrico.

Un paisaje único en Europa

Los cultivos tropicales han terminado transformando también el paisaje y la economía de esta parte de Granada. Andalucía concentra la mayor producción europea de este tipo de frutas y Granada y Málaga siguen siendo las provincias de referencia. En el caso granadino, su valor agrario alcanzó los 97 millones de euros según las macromagnitudes provinciales de 2023 citadas por la Junta.

Esa singularidad explica que recorrer algunos valles de la Costa Tropical pueda recordar más a determinados paisajes de Hispanoamérica o Asia que al sur de Europa. Entre el mar y las montañas, Granada encontró unas condiciones naturales extraordinarias que han permitido que frutas asociadas tradicionalmente a climas tropicales formen ya parte inseparable del paisaje agrícola de la provincia.