Vista aérea de la Isla de la Cartuja, donde se ubica Sevilla TechPark
Andalucía pega un acelerón en su transformación tecnológica y gana músculo empresarial en España
Una tecnología más diversificada y empresas de mayor tamaño. Son dos de las tendencias que están marcando la evolución reciente del tejido productivo de Andalucía, una comunidad que ha visto crecer con fuerza las actividades intensivas en tecnología y, al mismo tiempo, ha incrementado el número de compañías medianas y grandes, dibujando un escenario empresarial diferente al de hace apenas unos años.
Andalucía cuenta ya con 14.661 empresas vinculadas a sectores de Alta y Media-Alta Tecnología, según un informe elaborado por la Secretaría General de Economía de la Junta a partir de la Estadística de Indicadores de Alta Tecnología del INE con datos de 2024. La cifra supone 3.747 establecimientos más que en 2018 (último año de gobierno socialista), un incremento del 34,3 %, prácticamente el doble del registrado en el conjunto nacional, situado en el 17,7 %.
El avance se extiende por distintas ramas de actividad. Los mayores incrementos se han producido en establecimientos dedicados a actividades cinematográficas, telecomunicaciones e investigación y desarrollo, además de diversos ámbitos manufactureros. Entre estos últimos destacan la industria química, la fabricación de material y equipo eléctrico, maquinaria y equipos, vehículos de motor, remolques y semirremolques, así como instrumentos y suministros médicos y odontológicos.
La expansión tecnológica también está teniendo un reflejo directo en el mercado laboral. En 2024, estos sectores daban empleo a 172.600 personas en Andalucía, después de experimentar un crecimiento del 38,1 % desde 2018. El ritmo supera ampliamente el aumento del empleo en el conjunto de la economía andaluza, que durante el mismo periodo fue del 14,2 %.
Con este crecimiento, los sectores de Alta y Media-Alta Tecnología ya concentran el 5 % del empleo total de Andalucía. La proporción los sitúa cada vez más cerca de actividades tradicionales con un peso considerable en la economía regional, como la construcción, que representa el 7 %, y la agricultura, con el 6,9 %.
El fortalecimiento no se limita, sin embargo, a las actividades tecnológicas. El número de empresas inscritas en la Seguridad Social con trabajadores a su cargo alcanzó al cierre de 2025 las 270.842, máximo histórico para Andalucía. Son 3.993 más que en 2018, lo que supone un crecimiento del tejido empresarial del 1,5 %, frente al incremento del 0,2 % registrado en el conjunto de España durante el mismo periodo.
El dato adquiere mayor relevancia al comparar ambos territorios. El aumento de 3.993 empresas experimentado por Andalucía en estos siete años equivale a todo el crecimiento registrado por el conjunto de la economía española, donde el número de compañías con trabajadores a su cargo aumentó en 2.767.
Además, el crecimiento está siendo particularmente intenso entre las empresas de mayor tamaño. Las compañías con 250 trabajadores o más han aumentado un 32,6 % en Andalucía desde 2018, por encima del 28,1 % nacional. En términos absolutos, la comunidad cuenta ahora con 213 grandes empresas más que hace siete años, una evolución relevante para una economía tradicionalmente caracterizada por la elevada presencia de pequeñas sociedades.
También las empresas medianas, aquellas que cuentan con entre 50 y 249 trabajadores, han experimentado una evolución positiva. Su número creció un 17,5 % en Andalucía durante el periodo analizado, casi cinco puntos por encima del avance registrado en España, que fue del 12,7 %. El fortalecimiento de estos segmentos apunta a una progresiva ampliación de la dimensión empresarial.
El conjunto de los datos dibuja, por tanto, una economía andaluza que avanza en dos frentes estrechamente relacionados: la especialización en actividades intensivas en tecnología y el aumento del tamaño de sus empresas. Ambos movimientos inciden sobre uno de los déficits estructurales de la comunidad y, en general, de toda España, como es el reducido tamaño empresarial respecto a los estándares europeos.