Estación de tren de Jaén
Jaén
El mapa del aislamiento ferroviario de Jaén: qué conexiones ha perdido y qué reclama la provincia
La última movilización en Linares-Baeza vuelve a poner el foco en una red marcada por cortes, servicios sustituidos por carretera y reivindicaciones pendientes desde hace años
El ferrocarril vuelve a convertirse en uno de los grandes frentes abiertos de Jaén. La última protesta celebrada en la estación de Linares-Baeza reunió a unas 250 personas y reactivó una reivindicación que trasciende los retrasos o las incidencias de un día concreto: la provincia considera que lleva años perdiendo peso en el mapa ferroviario nacional.
La situación se ha agravado este mes por las obras de adaptación de la infraestructura para la Autopista Ferroviaria Algeciras-Zaragoza. Desde el 6 de septiembre, los trenes de Media Distancia entre Jaén y Madrid realizan por carretera el tramo entre Jaén y Almuradiel, mientras que los Intercity Almería-Madrid han dejado de circular temporalmente. Renfe mantiene, eso sí, los dos Alvia diarios Almería-Granada-Madrid, uno por sentido.
El problema para Jaén es que cada corte temporal vuelve a alimentar un debate mucho más profundo. Plataformas ciudadanas, ayuntamientos y distintos partidos sostienen que la provincia ha ido perdiendo conexiones y reclaman que las obras actuales no sean un parche, sino el inicio de una modernización real de la red.
Menos tren y más carretera
El efecto más inmediato de las obras se nota ya en los desplazamientos. Los viajeros de la relación Jaén-Madrid tienen que completar parte del trayecto en autobús, mientras que el enlace ferroviario entre Almería y Linares-Baeza también se garantiza por carretera con dos servicios diarios mientras duren los trabajos.
La relación Jaén-Córdoba tampoco funciona con normalidad. Renfe mantiene un plan alternativo de transporte por carretera en ese corredor debido a daños previos en la infraestructura provocados por temporales.
La Estación de Linares-Baeza conserva servicios de Larga y Media Distancia y sigue siendo uno de los principales nudos ferroviarios de la provincia, pero buena parte de las reivindicaciones ciudadanas parten precisamente de allí.
Las plataformas denuncian que la combinación de cortes, transbordos y pérdida de servicios directos resta competitividad al tren frente al coche y dificulta la movilidad de quienes dependen del transporte público para estudiar, trabajar o acudir a citas médicas fuera de la provincia.
Las conexiones que Jaén quiere
La protesta de septiembre no se limitó a exigir que terminen las obras. Entre las principales demandas figura la recuperación de conexiones ferroviarias con Granada, el mantenimiento del Intercity con Almería y la mejora de la línea que une Jaén con Alcázar de San Juan y Madrid.
También se reclama la modernización y el desdoblamiento de la línea Alcázar de San Juan-Cádiz y del tramo Jaén-Espeluy, dos corredores considerados esenciales para mejorar los tiempos de viaje y aumentar la capacidad de la red.
Otro de los puntos centrales es la electrificación del eje Linares-Baeza-Moreda-Granada-Almería. Las organizaciones convocantes consideran que esa actuación permitiría convertir el corredor en una conexión estratégica entre Andalucía oriental y el centro peninsular.
Una batalla que va más allá de los trenes
Detrás de las reivindicaciones hay también un debate económico. Los defensores de la mejora ferroviaria sostienen que una provincia con conexiones más lentas o menos directas parte con desventaja a la hora de atraer empresas, fijar población y facilitar desplazamientos laborales.
Ese argumento adquiere especial importancia en Linares, donde administraciones y empresas llevan años intentando consolidar una nueva etapa de reindustrialización alrededor del antiguo parque de Santana. Para las instituciones locales, disponer de buenas conexiones ferroviarias es una pieza más de esa estrategia.
El debate también tiene una fuerte carga política. El PSOE ha defendido las inversiones realizadas en la red ferroviaria jiennense y ha señalado actuaciones por valor de unos 300 millones de euros, mientras que PP, Jaén Merece Más y otras formaciones han insistido en reclamar más conexiones, mejores frecuencias y proyectos de mayor alcance.
La discusión, por tanto, no gira solo en torno a cuándo volverán a circular con normalidad los trenes afectados por las obras actuales. Lo que está en juego es qué papel ocupará Jaén en la red ferroviaria de los próximos años.
Para una provincia que lleva décadas denunciando su aislamiento, cada autobús que sustituye temporalmente a un tren se convierte en algo más que una incidencia: alimenta la sensación de que Jaén continúa esperando una conexión ferroviaria acorde con sus necesidades.