Narcolanchas refugiadas del temporal en la playa de Los Genoveses, en Níjar (archivo)IPG

Almería roza la tragedia con unos narcos «dispuestos a matar» en una escalada de embestidas en el mar

La embestida en Adra es el último episodio de una cadena de persecuciones, huidas y ataques registrados durante el último año en el mar de Alborán

La embestida de una narcolancha contra una patrullera de la Guardia Civil registrada este pasado domingo en la costa de Adra ha hecho a Almería rozar de nuevo una tragedia que en Andalucía ya se ha vivido en Huelva y Barbate (Cádiz). La colisión no es un hecho aislado, sino el último episodio de una cadena de persecuciones, huidas y ataques registrados durante el último año en el mar de Alborán.

Este último incidente se ha saldado con cinco detenidos y tres personas heridas después del violento impacto. Al menos dos de los arrestados fueron trasladados al Hospital Universitario de Poniente, en El Ejido, y uno de ellos permanece ingresado en la UCI, según fuentes vinculadas a la investigación. La Guardia Civil no ha dado más detalles sobre la operación. No obstante, la sucesión de episodios permite reconstruir una tendencia preocupante.

El 10 de noviembre del pasado 2025, las aguas próximas a Mesa Roldán, en Carboneras, fueron escenario de otra colisión protagonizada por una narcolancha. Una patrullera del Instituto Armado trataba de interceptarla cuando el piloto, en plena escapada, terminó dirigiendo la planeadora contra la embarcación oficial, que sufrió daños materiales. Por fortuna, ningún agente resultó herido.

Meses después, el pasado 15 de mayo, efectivos del Servicio de Vigilancia Aduanera perseguían a una planeadora cargada con garrafas de gasolina, utilizadas habitualmente para el petaqueo, como se conoce el suministro de combustible a las narcolanchas que operan en alta mar. La persecución se desarrolló a gran velocidad hasta que los problemas mecánicos dejaron a la goma prácticamente a merced de las autoridades.

Sin embargo, la situación cambió cuando apareció una segunda planeadora, cuya función era impedir que la tripulación de la primera narcolancha fuese detenida. Para ello, el piloto no dudó en chocar de frente contra la patrullera de Vigilancia Aduanera, consiguiendo así su objetivo. En consecuencia, la embarcación oficial sufrió la rotura de una de las ventanillas laterales, junto al puente de mando.

Afortunadamente, los funcionarios resultaron ilesos, pero el episodio dejó patente el riesgo al que se enfrentan los profesionales que combaten el narcotráfico. La utilización de una embarcación como ariete durante una persecución marítima convierte una operación policial en una situación potencialmente mortal, especialmente cuando las planeadoras empleadas por las mafias cuentan con una notable ventaja de velocidad y maniobrabilidad.

A estos ataques se les une la presencia continua de narcolanchas en las playas de Cabo de Gata, con Níjar como zona cero de sus operaciones, lo que motiva las quejas de su alcalde, José Francisco Garrido, y la reclamación al Gobierno de una mayor presencia policial y un refuerzo sustancial de los controles en el litoral.

Marlaska, en el disparadero

Así las cosas, la preocupación ha aumentado después del último choque de Adra. El portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Almería, Víctor Vega, ha recordado que se trata precisamente del lugar donde «casi murió» un compañero del Servicio de Vigilancia Aduanera, y que en otra reciente persecución en Cabo de Gata la patrullera 'Río Jiloca' «quedó para el desguace» al sufrir un golpe.

Por ello, la AUGC reclama la declaración de Almería como zona de especial singularidad. «No se han hecho los deberes desde el Ministerio del Interior, no se han puesto recursos para la Guardia Civil y estamos recogiendo lo que hemos sembrado», ha manifestado también su portavoz en Almería.

Este último incidente ha vuelto a poner en el disparadero al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. De hecho, la asociación profesional Jucil ha exigido su dimisión, así como el reconocimiento de la Guardia Civil como profesión de riesgo, pues los agentes «vuelven a enfrentarse en el mar a organizaciones criminales con embarcaciones de enorme potencia y dispuestas a todo, incluso a matar para poder escapar».

La alarma tampoco se limita a las organizaciones profesionales de las fuerzas de seguridad. El delegado del Gobierno de la Junta en Almería, Francisco Góngora, ha reclamado tanto a Marlaska como al presidente Pedro Sánchez que dejen de «mirar para otro lado» ante un «problema estructural» que, a su juicio, está adquiriendo una dimensión difícil de contener. El dirigente autonómico también ha criticado la supresión de OCON-Sur, la unidad de élite de la Guardia Civil contra el narco.

Por su parte, el Gobierno de España ha echado balones fuera sobre su proceder ante el narcotráfico. Su delegado en Andalucía, Pedro Fernández, ha aludido este lunes incluso a la «inacción» de Mariano Rajoy, que lleva fuera de la Moncloa más de ocho años, para responder a las reclamaciones de un refuerzo de medios que han vuelto a cobrar sentido tras la embestida sufrida por la patrullera de la Guardia Civil en la costa de Adra.