Minuto de silencio en la Facultad de Ciencias de la Educación, centro donde era alumna Claudia
Claudia, la primera alumna de la Universidad de Granada que viajó a Morelos en tres años de convenio
El acuerdo de intercambio con la universidad mexicana estaba vigente desde 2023, pero ningún estudiante de la UGR había utilizado hasta ahora esa vía, en un campus marcado este año por meses de protestas para reclamar más seguridad
La estancia de Claudia Tacoronte Aguilera en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) no formaba parte de un flujo consolidado de estudiantes procedentes de Granada. La joven canaria de 21 años, alumna de cuarto de Educación Infantil de la Universidad de Granada (UGR), fue la primera estudiante de la institución andaluza que se desplazó a Morelos desde que ambas universidades pusieron en marcha su convenio de movilidad, según ha podido constatar RTVE.
El dato adquiere especial relevancia después de su asesinato, investigado por las autoridades mexicanas bajo el protocolo de feminicidio. La muerte de Claudia ha llevado a la UGR a suspender los intercambios con esta universidad y a buscar otros destinos para los tres alumnos que tenían previsto viajar allí durante el segundo semestre.
La relación entre ambas instituciones, sin embargo, venía de años atrás. Granada y Morelos comenzaron a colaborar formalmente en 2016, cuando impulsaron conjuntamente el programa DNA-ProKids, dirigido a utilizar herramientas de identificación genética en la lucha contra la desaparición y la trata de menores. La movilidad de estudiantes llegaría bastante después.
Un convenio firmado en 2023
La UGR y la UAEM dieron forma a su relación académica actual el 12 de junio de 2023. Ese día quedaron registrados dos acuerdos distintos: uno general de cooperación entre ambas instituciones y otro dedicado expresamente al intercambio de estudiantes. Los documentos figuran en los registros oficiales de la Universidad de Granada con los números 30103 y 30104.
La universidad mexicana aparece desde entonces entre los destinos ofertados por la UGR para movilidad internacional fuera del programa Erasmus. En la convocatoria para este curso se ofrecían cuatro plazas de cuatro meses y medio en Morelos. La documentación publicada por el propio Vicerrectorado de Internacionalización confirma además que Claudia había obtenido una de ellas.
Sin embargo, durante los primeros años del convenio el movimiento había sido prácticamente en una sola dirección. La UGR había recibido estudiantes procedentes de Morelos, pero ningún alumno de Granada había viajado hasta allí antes de Claudia. En el momento de su asesinato, la universidad mexicana acogía a 14 estudiantes extranjeros, tres de ellos españoles.
Meses de protestas por la seguridad
Claudia llegó, además, a una universidad que había atravesado durante los meses anteriores una grave crisis interna relacionada precisamente con la seguridad de sus estudiantes.
El pasado marzo, el asesinato de las alumnas Kimberly Joselín Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez provocó un movimiento de protesta que paralizó parte de la actividad académica. Estudiantes tomaron instalaciones y exigieron cambios en los dispositivos de vigilancia y medidas concretas para proteger a la comunidad universitaria. La propia UAEM mantiene una página específica en la que recoge la cronología de aquel paro y las negociaciones mantenidas con el movimiento estudiantil.
La crisis se prolongó durante meses. Algunas facultades y escuelas estuvieron hasta cinco meses y medio sin actividad presencial normal, y el regreso completo a las aulas no se produjo hasta agosto, acompañado de un refuerzo de las medidas de seguridad. La Universidad continuaba todavía a finales de ese mes supervisando el cumplimiento de los compromisos asumidos con los estudiantes.
A ello se sumó en junio la muerte de Michelle Itzayana Fuentes Calderón, también alumna de la UAEM, cuyo cuerpo fue localizado después de haber sido denunciada su desaparición. La institución pidió entonces que se esclarecieran las circunstancias de su fallecimiento.
El asesinato de Claudia ha reabierto ahora unas heridas que aún no estaban cerradas. Este martes, estudiantes de la UAEM volvieron a salir a las calles para exigir justicia por la joven española y reclamar medidas efectivas de seguridad.
Qué sabía la Universidad de Granada
La UGR ha explicado que desconocía los asesinatos anteriores de estudiantes de la universidad mexicana y que la UAEM no le había comunicado estos sucesos. La vicerrectora de Internacionalización, Inmaculada Marrero, sí ha reconocido que la institución conocía las recomendaciones generales de seguridad del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Esas recomendaciones fueron actualizadas el pasado 24 de julio, antes del desplazamiento de Claudia. En ellas, Exteriores advertía específicamente para el estado de Morelos de un aumento de la violencia vinculada al narcotráfico y de los secuestros, y aconsejaba extremar la prudencia y evitar desplazamientos nocturnos en determinados entornos.
Tras el crimen, la Universidad de Granada ha paralizado las movilidades previstas hacia Morelos y ha ofrecido alternativas a los otros tres estudiantes que tenían plaza para viajar allí. La institución sostiene, además, que cualquier alumno que considere inseguro su destino puede solicitar su regreso y una posterior reubicación académica.
El Debate ha solicitado a la Universidad de Granada aclaraciones sobre los criterios y protocolos de seguridad, la revisión de los destinos internacionales y la información disponible antes de que los estudiantes viajen, pero no ha obtenido respuesta hasta el momento.