Patio de los Leones en la Alhambra de Granada

Patio de los Leones en la Alhambra de GranadaEuropa Press

La Alhambra ya tiene una copia digital que vigila el monumento en tiempo real

Más de 60 sensores permiten controlar el estado de los edificios, los movimientos de visitantes y las condiciones ambientales del conjunto monumental

La Alhambra cuenta ya con una réplica virtual conectada con el monumento real que permite conocer qué ocurre en su interior prácticamente en tiempo real. El sistema recoge información sobre el estado de los edificios, los movimientos de los visitantes y las condiciones ambientales para detectar posibles problemas antes de que se agraven.

Este denominado «gemelo digital» funciona gracias a una red de sensores repartidos por el recinto. Los datos que recogen se incorporan a una copia virtual de la Alhambra que ayuda a los técnicos a analizar su evolución, comprobar cómo responde ante determinadas situaciones y mejorar su conservación.

La herramienta ya se ha puesto a prueba durante la reciente serie de terremotos registrada en Granada. Los responsables del monumento utilizaron la información recogida por los sensores para comprobar el comportamiento de algunas estructuras y estudiar cómo se movían los visitantes después de los seísmos.

Más de 60 sensores por la Alhambra

El proyecto cuenta con 62 sensores distribuidos por diferentes puntos del conjunto monumental. De ellos, 39 están destinados a controlar los aforos y desplazamientos de los visitantes, siete vigilan el estado estructural de los edificios y otros 16 analizan aspectos como la calidad del aire, el ruido, el suelo o las partículas en suspensión.

Toda esta información permite detectar comportamientos anómalos o posibles riesgos y actuar con mayor rapidez. La idea es pasar de intervenir únicamente cuando aparece un problema a poder anticiparse a algunos deterioros.

Los terremotos de las últimas semanas han servido precisamente para comprobar parte de estas funciones. La Alhambra pudo analizar el estado de determinadas zonas y comparar los movimientos reales de los visitantes con las simulaciones de evacuación realizadas previamente.

Los datos mostraron cómo las personas se desplazaban hacia espacios abiertos considerados más seguros, como la Plaza de los Aljibes, y permitieron comprobar sobre el terreno el funcionamiento de los protocolos previstos para situaciones de emergencia.

Lugares cerrados que podrán visitarse

La nueva tecnología también tendrá utilidad para los turistas. El proyecto contempla que algunos espacios que habitualmente permanecen cerrados puedan conocerse mediante recreaciones digitales y realidad aumentada.

Entre ellos se encuentran la Torre de la Cautiva, la Torre de las Infantas, el Peinador de la Reina, el Patio del Harem, el Baño de Comares, la Torre de los Picos y el Aljibe del Conde de Tendillas.

También está previsto crear recorridos virtuales por algunas de las zonas más conocidas del monumento para que puedan visitarse desde cualquier lugar.

A ello se sumará un asistente basado en inteligencia artificial que podrá responder a preguntas de los visitantes en varios idiomas. Para hacerlo utilizará documentación histórica, científica y patrimonial del propio Patronato de la Alhambra y adaptará sus respuestas al tipo de usuario.

También controlará jardines y árboles

La vigilancia no se limitará a palacios, torres y murallas. El sistema permitirá controlar también parte del entorno natural de la Alhambra.

La combinación de sensores, imágenes de satélite e inteligencia artificial servirá para seguir el estado de árboles y jardines, detectar problemas relacionados con la falta de agua y analizar los efectos que las condiciones climáticas pueden tener sobre el recinto.

El proyecto supone una inversión superior a 2,3 millones de euros y ha sido desarrollado por la Agencia Digital de Andalucía junto al Patronato de la Alhambra y Generalife, la Universidad de Granada y la empresa Libelium. El 75 % de la financiación procede de fondos europeos NextGeneration.

La intención de la Junta es que la experiencia desarrollada en Granada pueda utilizarse en el futuro en otros monumentos andaluces. La Alhambra se convierte así en el primer gran banco de pruebas de un sistema pensado para conocer mejor qué ocurre en los edificios históricos y actuar antes de que los problemas sean mayores.

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