Fotograma de la detención del individuo

Detienen a un hombre en Granada por estafar más de 350.000 euros a personas mayores o con discapacidad

Una vez dentro de sus casas, obtenía datos personales, documentación bancaria, que utilizaba para formalizar contratos de crédito adquirir teléfonos móviles o financiar vehículos sin conocimiento de los perjudicados

La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 41 años en Granada acusado de estafar, haciéndose pasar por comercial, más de 350.000 euros a más de 40 personas de avanzada edad y con discapacidades de distinto tipo que, en muchos de los casos, vivían solas.

Se le atribuye un delito continuado de estafa, usurpación del estado civil y falsedad de documento público y privado, informa el instituto armado.

La operación, denominada Larberik, arrancó el pasado mes de mayo, cuando los agentes de Armilla (Granada) identificaron un vehículo durante un operativo de seguridad ciudadana en cuyo maletero hallaron numerosa documentación de contratos de crédito, talonarios y facturas con datos de terceras personas.

La Guardia Civil averiguó que las personas cuyos datos figuraban en ellos habrían sido estafadas por el conductor, por lo que se le intervino toda la documentación.

El modo de operar del ahora detenido consistía en presentarse ante las víctimas como comercial de distintas empresas, con apariencia educada, correcta y bien vestida, lo que le permitía generar confianza y acceder a los domicilios sin dificultad.

Una vez dentro, obtenía datos personales, documentación bancaria, certificados de pensión y firmas, que utilizaba para formalizar contratos de crédito, adquirir teléfonos móviles o financiar vehículos sin conocimiento de los perjudicados.

En algunos casos, este falso comercial regresaba a los domicilios alegando supuestos errores en la financiación y convencía a las víctimas de realizar pagos en metálico, transferencias o cargos con un terminal de punto de venta portátil para, supuestamente, cancelar las operaciones, generando así un doble perjuicio económico.

En otros, firmaba él mismo los documentos, aprovechando la vulnerabilidad de las víctimas y el temor a sufrir un perjuicio mayor para prolongar el engaño y repetir nuevas operaciones con sus datos.