Los alumnos y profesores han regresado al campus ceutí, aunque algunos procuran organizarse para acompañarseEl Debate

Ceuta  La inusual pero «esperada» vuelta al campus: adelanto del fin de las clases y grupos para no volver solos

Los alumnos retoman por fin la vuelta a las aulas en un paraje que todos describen como un «oasis» de tranquilidad dentro de la ciudad, aunque sin embargo, la Universidad de Granada y los propios trabajadores han tomado medidas de precaución

Las aulas del campus universitario de la Universidad de Granada en Ceuta recuperaban por fin el pasado martes su actividad y con ello, el inicio de una rutina en un paraje que algunos de sus trabajadores califican de «oasis» dentro de la situación de excepcionalidad que vive la ciudad autónoma.

La institución granadina afirma que este comienzo del curso se ha desarrollado con normalidad en el campus ceutí para los 1.320 estudiantes repartidos entre seis grados, de los cuales 390 son alumnos de nuevo ingreso. Además, este antiguo acuartelamiento militar es también sede de la UNED (Universidad de Educación a Distancia).

Conscientes de la importancia de recuperar el pulso académico pese al complicado día a día que aún hoy vive la ciudad autónoma, la UGR se ha congratulado por la vuelta a las aulas mientras que los alumnos se reconocían «nerviosos» pero «felices». Algunos de ellos declaraban a este medio, eso sí, que han notado menor presencia de alumnos procedentes de la Península en este curso, seguramente influidos por las noticias que durante el verano han llegado procedentes de la ciudad.

Medidas por seguridad

En todo caso, nada ni nadie debería arruinar la vuelta a las aulas, por lo que la UGR ha establecido modificaciones de horario para adelantar el cierre de la actividad presencial por las tardes, así como un ligero retraso en el de las mañanas. Además, hay más seguridad privada en el campus, lo que ha sido bien recibido por la comunidad universitaria. Todo forma parte de un plan de contingencia.

En paralelo, grupos de alumnos y profesores han decidido organizarse por su cuenta, sobre todo desde que se publicaron noticias relacionadas con una escalada de las agresiones sexuales. Fue la propia fiscal superior de Andalucía, Ana Tárrago, la que informo de que hasta el pasado lunes 14 las denuncias por este delito habían ascendido a 35 desde que comenzó la invasión el 30 de julio.

Por ello, hay quien ha organizado grupos de mensajería, no solo entre las estudiantes, sino también entre los profesores, para quedar e ir juntos a la universidad o volver a casa. Aunque la zona del campus es tranquila, así como sus alrededores, y dista del centro a una distancia muy razonable, la idea es que nadie esté solo si así lo desea. «Yo estoy feliz tanto de haber vuelto a clase como de volver a ver a mis compañeros, pero creo que son precauciones que al menos para estos primeros meses, van a ayudar», contaba una alumna de Enfermería procedente de Málaga que había preferido llegar en taxi. En su caso, nos puntualiza, debido a la distancia que hay respecto a su domicilio.

Un túnel junto al campus

Aún así, no son pocos los sobresaltos que se han vivido en el arranque del curso. El miércoles por la noche, los Bomberos de Ceuta llegaron a las inmediaciones del edificio principal para sofocar el fuego que emanaba de un túnel subterráneo que había servido de asentamiento para varios de los inmigrantes.

Se trata de unas galerías que en el pasado gozaron de uso militar y que conectan la playa del Sarchal con el actual campus, que en el pasado fue un acuartelamiento militar. Alli, el cuerpo de bomberos encontró colchones, ropa, enseres de cocina y víveres, y se cree que el incendio se desencadenó mientras los ocupantes cocinaban algo al fuego. Pese a la cercanía con las aulas, fuentes universitarias aclararon a este medio que no muchos estudiantes o trabajadores llegaron a enterarse de lo que realmente sucedía hasta que lo vieron en los medios, por lo que en poco o nada se alteró el normal funcionamiento de la jornada del día siguiente.