Interior de la iglesia durante su rehabilitación
La iglesia de Jaén que reabre tras más de 50 años cerrada y esconde restos de un palacio almohade
La antigua iglesia de Santa Catalina Mártir, conocida como Santo Domingo, culmina una rehabilitación de tres millones de euros y comienza una nueva etapa como espacio cultural
Durante más de medio siglo permaneció cerrada, aunque detrás de sus muros se encontraba buena parte de la historia de Jaén. La iglesia de Santa Catalina Mártir, integrada en el antiguo convento de Santo Domingo, ha culminado su recuperación y vuelve a incorporarse a la vida cultural de la ciudad después de una rehabilitación financiada con unos tres millones de euros de fondos europeos.
El renovado espacio ya ha acogido uno de sus primeros grandes actos: la entrega de los Premios Jaén Paraíso Interior 2026, celebrada este martes. Durante los últimos meses se habían organizado algunas visitas puntuales mientras continuaban las obras, pero el objetivo del proyecto era recuperar definitivamente un edificio que llevaba más de cinco décadas sin un uso público estable.
No se trata únicamente de restaurar una iglesia. Bajo el inmueble han aparecido restos que permiten recorrer varios siglos de la evolución de Jaén y que ahora forman parte del propio proyecto expositivo.
De palacio islámico a universidad
La historia de Santo Domingo comienza mucho antes de la construcción del templo que hoy puede contemplarse. El convento fue fundado en 1382 sobre los restos de un antiguo palacio islámico cedido a los dominicos por el rey Juan I. Siglos después, en 1629, el conjunto alcanzó el rango de Universidad de Seglares mediante una bula del papa Urbano VIII y pasó a albergar la Universidad de Santa Catalina Mártir.
Su función volvió a cambiar durante el siglo XIX. Tras la desamortización fue utilizado como Casa de Beneficencia y posteriormente como hospicio masculino hasta 1970. Desde finales de los años ochenta, una parte del antiguo convento alberga el Archivo Histórico Provincial.
Ese solapamiento de etapas convierte el edificio en una especie de resumen arquitectónico de la ciudad, con huellas correspondientes a distintos periodos históricos.
Un palacio almohade bajo la iglesia
Las obras de restauración han permitido recuperar elementos que permanecían ocultos o deteriorados. Entre los trabajos realizados figuran la intervención sobre las cúpulas, los motivos ornamentales de las capillas y un fresco fundacional, además de la recuperación de antiguos huecos y de la traza de la puerta principal.
Uno de los elementos más singulares apareció durante las excavaciones arqueológicas: restos de un palacio almohade, integrados posteriormente dentro del proyecto de recuperación. Las investigaciones realizadas en el inmueble permiten explicar el paso de diferentes culturas por este punto del casco histórico jiennense.
La actuación incorpora además un proyecto museográfico concebido para contar la historia del templo y su relación con la evolución de Jaén. La Diputación presupuestó esta parte en otros 375.000 euros.
Un nuevo espacio cultural
La intención es que Santo Domingo deje definitivamente atrás las décadas de puertas cerradas y funcione como espacio cultural y patrimonial. Su recuperación suma además una nueva pieza al casco histórico de la capital junto al Palacio de Villardompardo, donde se encuentran los Baños Árabes, y el antiguo Hospital de San Juan de Dios.
La reapertura llega después de una intervención que ha tratado de hacer compatible la conservación de sus elementos históricos con un nuevo uso público. La celebración esta semana de los Premios Jaén Paraíso Interior ha servido precisamente para estrenar esta nueva etapa.
Más de medio siglo después de quedar cerrada, Santo Domingo vuelve así a formar parte de la vida de Jaén. Y lo hace mostrando no solo la iglesia que permaneció durante décadas fuera del alcance del público, sino también las sucesivas capas de historia que habían quedado escondidas bajo ella.