Persecución de una narcolancha en aguas del Estrecho (archivo)
El narco se militariza y cambia de métodos para llevar la cocaína desde el Atlántico hasta Andalucía
Los clanes de la droga están llevando parte de sus operaciones mar adentro, con semisumergibles y grandes embarcaciones que cruzan el Atlántico para hacer transbordos en alta mar
La cocaína ya no llega a Andalucía únicamente a bordo de narcolanchas que buscan la costa. Los clanes de la droga están llevando parte de sus operaciones mar adentro, con semisumergibles y grandes embarcaciones que cruzan el Atlántico para hacer transbordos en alta mar y repartir después los cargamentos entre unidades menores, en un escenario marcado también por la creciente militarización de estas organizaciones.
El cambio responde, en buena medida, a la presión sobre las rutas tradicionales de entrada. Las organizaciones han comenzado a fragmentar los grandes cargamentos y a multiplicar los movimientos necesarios para completar una operación. La droga puede pasar de un buque o semisumergible a una narcolancha y, posteriormente, a otras embarcaciones, incluso de recreo, antes de alcanzar su destino definitivo en tierra.
Esta estrategia dificulta la labor de las fuerzas de seguridad, que ya no tienen únicamente que vigilar los puntos habituales de desembarco. El objetivo pasa también por localizar las grandes embarcaciones durante su tránsito por el Atlántico y detectar los transbordos antes de que la mercancía sea distribuida. Algunas de estas operaciones pueden desarrollarse en aguas internacionales, lo que añade complejidad a su persecución.
El desplazamiento de parte de la actividad hacia el océano coincide con el crecimiento del tráfico de cocaína detectado en Andalucía. Según datos del Gobierno de España, entre enero y agosto han sido intervenidos 29.400 kilos en Cádiz, Huelva, Málaga, Sevilla, Granada y Almería, las seis provincias incluidas en el V Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar. La cantidad representa ya el 78,7 % de lo aprehendido durante todo 2025.
El dato, correspondiente únicamente a los ocho primeros meses del año, refleja la dimensión que está adquiriendo el tráfico de cocaína en una comunidad que continúa siendo uno de los principales territorios de entrada y distribución de estupefacientes hacia otros mercados europeos. Al mismo tiempo, las organizaciones buscan fórmulas para reducir la exposición de sus principales cargamentos.
Al respecto, la Fiscalía Superior de Andalucía ha advertido de la creciente sofisticación de las organizaciones criminales y de una «cierta militarización» de sus estructuras. Esta idea aparece en la memoria correspondiente a 2025, publicada esta semana, para describir unas redes que han incrementado su capacidad operativa y que recurren a armamento muy superior al tradicionalmente asociado al narcotráfico.
Fusiles de asalto y otras armas de guerra forman parte del arsenal detectado por las autoridades, junto con visores nocturnos, cámaras de vigilancia, drones de última generación e inhibidores de frecuencia. La combinación de armamento y tecnología permite a estos grupos reforzar la vigilancia de sus territorios, anticipar movimientos policiales y proteger tanto las operaciones marítimas como las estructuras encargadas de recibir y almacenar la mercancía.
Esta militarización trae asociada una mayor violencia. Durante 2025 se registraron ajustes de cuentas y vuelcos especialmente agresivos entre organizaciones rivales que compiten por el control de rutas y mercados. Algunos enfrentamientos derivaron en persecuciones a gran velocidad que terminaron en accidentes de tráfico con víctimas mortales o heridos graves, extendiendo los efectos de la actividad criminal más allá de los lugares donde se concentra el tráfico.
La actividad judicial ofrece otra medida de esta conflictividad. La Fiscalía incoó durante 2025 un total de 4.971 procedimientos de diligencias previas relacionados con delitos contra la salud pública. A ellos se sumaron 222 procedimientos penales por tenencia ilícita de armas, un asesinato vinculado directamente a estas redes y un asalto en carretera con disparos que provocó lesiones graves.
La dimensión internacional de las organizaciones también ha ganado peso. La Fiscalía sitúa a la Costa del Sol como el principal punto de concentración en Andalucía de redes de narcotráfico transnacionales. Grupos de distintas nacionalidades utilizan la comunidad para coordinar operaciones y establecer conexiones entre los proveedores de droga, las estructuras logísticas y los mercados europeos a los que finalmente se dirige la mercancía.
Estas organizaciones cuentan además con recursos para sostener su actividad lejos del mar. Pueden adquirir inmuebles de elevado valor como bases de operaciones, crear empresas pantalla y mover fondos dentro y fuera de España para ocultar los beneficios del tráfico. El resultado es una estructura que combina rutas atlánticas, embarcaciones de distinto tamaño, tecnología, violencia y mecanismos financieros.
Las fuerzas de seguridad afrontan así un desafío mayor si cabe. Ya no se concentra únicamente en interceptar la droga en la costa, sino en seguir una cadena que conecta el Atlántico con la logística terrestre, las estructuras financieras y las redes internacionales, todo ello mientras los mafias refuerzan sus estructuras y se militarizan para proteger su negocio.