Protesta de la PAH contra los desahucios (archivo)
Jaén El trasfondo del desahucio de Charo: 5 años sin pagar el alquiler y una deuda de 20.000 euros con la dueña
El lanzamiento se ha ejecutado después de que el juzgado rechazara su suspensión y entre gritos de «un desalojo, otra okupación»
Los desahucios no solo están a la orden del día en España, sino que ahora también están en el debate público, instrumentalizados por colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) e incluso por el Gobierno de Pedro Sánchez, el mismo que prometió acabar con este drama social cuando gobernara. En Jaén, una madre llamada Charo y sus dos hijos, de uno y siete años, han sido desalojados este martes de la vivienda que ocupaban.
El lanzamiento se ha ejecutado después de que el juzgado rechazara su suspensión, solicitada por el abogado de oficio de la familia, quien la misma mañana había presentado un nuevo escrito para solicitar unos días de margen por su situación de «extrema vulnerabilidad». El letrado también había pedido que se valorara que la Diputación Permanente del Congreso iba a convalidar los decretos de vivienda que amplían hasta 2030 la protección frente a los desahucios de familias vulnerables.
Desde el punto de vista de los hechos conocidos, este desahucio no se ha producido por una subida del alquiler ni por el vencimiento del contrato, sino por los impagos acumulados durante varios años. Francisco, hijo de la propietaria, ha asegurado ante los medios de comunicación que la inquilina llevaba aproximadamente cinco años sin pagar regularmente un alquiler de 360 euros y que tampoco se había hecho cargo de los gastos de luz y agua. Así, la deuda ascendería actualmente a unos 20.000 euros.
El inmueble pertenece a su madre, una mujer de 80 años que, según ha explicado Francisco, compró la vivienda para otro de sus hijos, que falleció posteriormente, por lo que tuvo que hacerse cargo de la hipoteca y decidió alquilarlo. La familia propietaria sostiene que las primeras mensualidades se abonaron con normalidad, pero luego los pagos comenzaron a realizarse de manera irregular hasta, finalmente, dejar de efectuarse.
La versión de la parte inquilina pone el foco en sus dificultades económicas. Isabel Mateos, presidenta de la PAH en Jaén, ha asegurado que Charo trabaja en la cocina de un bar de lunes a domingo por unos 800 euros mensuales y que su pareja trabaja cuando encuentra empleo. Ambos llevarían un año y medio intentando encontrar una vivienda alternativa, pero sin éxito, según la plataforma, que organizó una concentración para protestar contra el desahucio.
Durante la mañana se produjo una negociación de más de dos horas en las inmediaciones del inmueble. En la acera de enfrente se agolparon decenas de personas movilizadas por la PAH, que gritaron consignas como «Fuera rentistas de nuestros barrios», «un desalojo, otra okupación» y «Jaén no se vende, Jaén se defiende».
La Policía Nacional acordonó la entrada del edificio mientras la secretaria judicial y el negociador mantenían contactos telefónicos y presenciales con las partes. Al otro lado de la calle permanecía la propietaria, sentada junto a su hijo y el procurador. Finalmente, los ocupantes aceptaron abandonar la vivienda sin que se produjeran incidentes de resistencia física.
«Nos vamos a ir. No nos vamos a resistir. Nunca hemos puesto resistencia. Entendemos también la situación de esa mujer. No nos queremos quedar con su casa, solo queríamos unos días para buscar un alquiler», afirmó Manoli, hermana de Charo. Francisco, por su parte, afirmó que «no es por darle cinco días, ha tenido cinco años; es por no vernos más en esta situación de nuevo».
Como alternativa habitacional tras el desahucio, la madre y sus dos hijos han sido alojados en el albergue de Inturjoven. Además, según la PAH, Cáritas ya les habría ofrecido una vivienda. Así se ha puesto fin a un caso que, como otros, ha sido instrumentalizado por radicales de izquierdas y ha contado con una cobertura mediática al calor de Maricarmen y los decretos del Gobierno.