aa

Monumento de Álvaro de Bazán en la plaza de San AgustínManuel Santas | El Debate

El almirante español que jamás perdió una batalla y al que Granada rinde homenaje 500 años después

Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz y figura decisiva en la batalla de Lepanto, ya tiene un monumento en su ciudad natal con motivo del quinto centenario de su nacimiento

Nació en una ciudad sin mar, pero terminó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de la historia naval de España. Álvaro de Bazán y Guzmán recorrió el Mediterráneo y el Atlántico al servicio de la Monarquía Hispánica, participó en algunas de las batallas más importantes del siglo XVI y murió sin haber conocido la derrota en combate. Cinco siglos después de su nacimiento, Granada ha decidido rendirle un homenaje permanente.

Desde el pasado 7 de octubre, una estatua recuerda su figura en la plaza de San Agustín, junto al mercado del mismo nombre. La inauguración, celebrada precisamente cuando se cumplían 455 años de la batalla de Lepanto, reunió a autoridades civiles y militares, encabezadas por la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, y el jefe del Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro Sánchez.

El monumento forma parte de los actos organizados por el quinto centenario del nacimiento de uno de los militares españoles más destacados de su época. Pero ¿quién fue realmente este granadino cuya trayectoria estuvo marcada por las victorias?

De Granada a los grandes escenarios navales

Álvaro de Bazán nació el 12 de diciembre de 1526 en Granada, en el seno de una familia vinculada a la Marina. Su padre, que llevaba su mismo nombre, también fue un destacado militar y desempeñó importantes responsabilidades al frente de las fuerzas navales españolas.

Su formación comenzó desde niño. Con apenas nueve años ya tuvo sus primeros contactos con la vida marítima y, siendo todavía adolescente, acompañó a su padre en operaciones militares. En 1543 participó en los combates contra los franceses frente a Muros, en Galicia.

Con los años adquirió experiencia en la defensa de las rutas comerciales y en la lucha contra los corsarios. Intervino en operaciones en el norte de África, en el socorro de Malta de 1565 y en distintas campañas del Mediterráneo.

Su trayectoria le llevó a ocupar cargos de enorme responsabilidad bajo el reinado de Felipe II, quien le concedió el título de marqués de Santa Cruz en 1569. Sin embargo, sus mayores éxitos militares todavía estaban por llegar.

A

AManuel Santas | El Debate

r

Imágenes del nuevo monumentoManuel Santas | El Debate

El hombre que resultó decisivo en Lepanto

El 7 de octubre de 1571, las fuerzas de la Liga Santa, encabezadas por don Juan de Austria, se enfrentaron a la flota otomana en la batalla de Lepanto. Aquel enfrentamiento se convirtió en uno de los episodios navales más conocidos de la historia europea.

Bazán tuvo una responsabilidad fundamental: dirigir la escuadra de reserva, encargada de intervenir allí donde la formación cristiana se encontrara en dificultades.

Su actuación permitió enviar refuerzos a distintos puntos del combate y contribuyó a contener los ataques enemigos. Su capacidad para identificar los momentos críticos y movilizar sus embarcaciones resultó determinante para la victoria.

Pero Lepanto no fue su única gran hazaña. En 1582 dirigió la flota española que derrotó a una escuadra francesa en las proximidades de las islas Azores, durante el conflicto por la sucesión portuguesa. Al año siguiente participó en la conquista de la isla Terceira, consolidando la autoridad de Felipe II sobre el archipiélago.

Su carrera militar le permitió alcanzar el cargo de capitán general de la Mar Océana. La Armada Española continúa recordándolo como un comandante invicto, capaz de desenvolverse tanto en las operaciones mediterráneas como en las atlánticas.

Bazán falleció en Lisboa el 9 de febrero de 1588, a los 61 años, mientras participaba en los preparativos de la expedición contra Inglaterra. Su muerte se produjo meses antes del fracaso de la denominada Armada Invencible, una campaña en la que nunca llegó a intervenir.

Una estatua de más de cinco metros en su ciudad natal

Granada ha querido recuperar ahora la memoria de su ilustre marino con una escultura realizada por el taller de los Hermanos Moreno. El conjunto alcanza los 5,25 metros de altura, contando el pedestal, y representa a Bazán con armadura, bastón de mando y espada.

La obra está cargada de referencias a su trayectoria. A sus pies aparece La Loba, su nave capitana, rodeada de olas, junto a distintos elementos militares. En el pedestal también figura su escudo de armas acompañado de una granada, símbolo de la ciudad en la que nació.

La inauguración se enmarca en un programa conmemorativo impulsado por la Armada para recordar los 500 años de su nacimiento. Su nombre, además, continúa presente en la Marina española a través de la fragata F-101 Álvaro de Bazán, uno de los buques de la flota actual.

El monumento ofrece ahora a los granadinos y a quienes visiten la ciudad la oportunidad de descubrir a un personaje que, pese a haber nacido lejos de la costa, terminó escribiendo algunas de las páginas más importantes de la historia naval de España.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas