José Antonio Oria, vecino de Lepe, tiene a dos vacas como animales de compañía, en el único caso que se conoce en Andalucía y de los pocos en el mund

José Antonio Oria, vecino de Lepe, tiene a dos vacas como animales de compañíaFermín Cabanillas | EFE

Huelva

La Justicia frena el sacrificio de dos vacas que un vecino de Lepe (Huelva) registró como mascotas

Los magistrados suspenden cautelarmente el sacrificio de los animales, aunque los mantienen inmovilizados en la finca

Un juez de Huelva ha ratificado una pieza separada de un caso contra José Antonio Oria, el vecino de Lepe (Huelva) que reclama tener legalmente dos vacas como mascotas, algo que por el momento y de forma cautelar le permite, mientras continúa la instrucción del caso y se señala la vista oral.

Así se refleja en una diligencia del pasado 7 de octubre de la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia número 1 de Huelva, que ha estudiado una pieza separada de medidas cautelares que dimanan de un recurso contencioso-administrativo, tras la sentencia emitida en junio por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que recurrió el Gobierno andaluz.

En la diligencia de ordenación del caso se le da la razón cautelarmente al vecino de Lepe, que tiene dos vacas como animales de compañía que la Junta de Andalucía pedía sacrificar. El juez entiende que se pueden mantener como mascotas si cumplen todos los requisitos legales para ello, a la espera del juicio.

Inicialmente, se pronunció sobre este caso la Sección Tercera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA en Sevilla tras el recurso del propietario de los animales, al ser admitido el presentado por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, que reclamaba el sacrificio de los animales.

La Consejería pedía «el sacrificio obligatorio y sin derecho a indemnización de los bovinos localizados en la finca situada en la parcela 478 del polígono 12 de Lepe y propiedad del recurrente», según la sentencia, mientras que Oria pedía, como medida cautelar, que se concediese la suspensión de la ejecución del acto administrativo.

La Junta aducía que estos animales pueden entrar en contacto con otros, «con el consiguiente riesgo de contagio de enfermedades como la brucelosis o tuberculosis, como el riesgo para la salud y seguridad de las personas» y subrayaba que «ni siquiera se encuentran debidamente identificados».

Por su parte, el abogado de Oria certificó ante la Sala que sus ejemplares están inscritos en el registro de Identificación de Animales de Compañía desde el 12 de noviembre del 2025 y tienen sus correspondientes pasaportes, y restó importancia al hecho de que la identificación se realizara con posterioridad al inicio del expediente administrativo, lo que «no invalida su eficacia actual».

Por todo ello, los magistrados han suspendido cautelarmente el sacrificio de los animales, aunque los mantienen inmovilizados en la finca de Lepe en la que viven, un terreno de unas 14 hectáreas en el municipio onubense, donde viven las dos vacas, 'Tiberia 1' y 'Tiberia 2', desde que su propietario fue invitado a una comida en Sevilla y supo que las entonces terneras iban a ser sacrificadas.

Se basa en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que permite tener como animales de compañía los que han sido de producción, siempre que dejen de tener esa finalidad.

En el artículo 1, apartado b, se dice que tienen que dedicarse a «explotación, transporte, experimentación y sacrificio en todo su ciclo vital salvo el supuesto de que, perdiendo su fin productivo, el propietario decidiera inscribirlo como animal de compañía en el Registro previsto en la presente ley», y con ese párrafo en mano acudió a un veterinario y comenzó el proceso.

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