La víctima recibió numerosas cuchilladas en la cabeza
Degolló a su compañero de piso con un cristal y huyó: un rastro de sangre lo delató en Almería
La Audiencia Provincial condena a 14 años de prisión al hombre que mató a otro inquilino de una vivienda de Roquetas de Mar tras una discusión. Un tercer compañero presenció parte del ataque y alertó a la Guardia Civil
Los gritos que salían de una habitación alertaron a uno de los inquilinos de una vivienda de Roquetas de Mar (Almería). Acababa de llegar a casa cuando escuchó a su compañero pedir auxilio. Al acercarse, descubrió una escena aterradora: otro de los residentes sostenía un cuchillo en una mano y un fragmento de cristal en la otra. El hombre había atacado brutalmente a su compañero de piso, que terminó muriendo a consecuencia de las heridas.
Los hechos ocurrieron el 3 de marzo de 2024 y ahora, más de dos años después, la Audiencia Provincial de Almería ha condenado al responsable a 14 años de prisión por un delito de homicidio. El acusado reconoció lo sucedido y aceptó la pena solicitada por la Fiscalía, evitando así el juicio con jurado popular que debía comenzar este jueves.
La sentencia, que ya es firme, recoge cómo una discusión cuyo origen todavía se desconoce terminó convirtiéndose en un crimen.
Una discusión que terminó con 20 heridas en la cabeza
Eran poco antes de las 19:30 horas cuando el condenado regresó a la vivienda que compartía con la víctima y otro hombre. Una vez dentro, se dirigió a la habitación de su compañero, donde ambos comenzaron a discutir por motivos que no han podido determinarse.
En un momento del enfrentamiento, el agresor se abalanzó sobre él con un cuchillo de unos 20 centímetros de longitud. Según los hechos que ha reconocido, su intención era acabar con la vida de su compañero.
La víctima recibió numerosas cuchilladas en la cabeza, hasta presentar un total de 20 heridas cortantes en la parte izquierda del cráneo. Sin embargo, el ataque no terminó ahí.
El hombre utilizó después un fragmento de cristal grueso procedente de un frasco que se había roto y se lo clavó en el lado derecho del cuello, provocándole una lesión mortal.
Los gritos que alertaron al tercer inquilino
El crimen tuvo un testigo que resultó fundamental para la intervención de los agentes. Se trataba del tercer compañero de vivienda, que había llegado al domicilio instantes antes de la agresión.
Al escuchar los gritos, se dirigió hacia la habitación de la víctima. Allí encontró al atacante con el cuchillo y el cristal en las manos.
Ante la gravedad de lo que estaba presenciando, abandonó precipitadamente el inmueble y llamó por teléfono a la Guardia Civil para solicitar ayuda.
Cuando los agentes llegaron a la vivienda, encontraron el cuerpo sin vida del hombre. El presunto agresor ya había escapado, pero su huida dejó una pista que permitió localizarlo poco después.
Un rastro de sangre hasta la terraza vecina
Los guardias civiles siguieron las manchas de sangre que el atacante había dejado durante su fuga. Ese rastro los condujo hasta la terraza de una vivienda contigua, donde consiguieron encontrarlo.
La investigación permitió reconstruir lo sucedido y el procedimiento judicial ha concluido ahora con el reconocimiento de los hechos por parte del acusado.
Además de los 14 años de cárcel, la Audiencia Provincial le ha impuesto cinco años de libertad vigilada y la obligación de indemnizar con 150.000 euros a la hija de la víctima.
La sentencia también deja pendiente una cuestión: la posible expulsión del condenado del territorio español, una decisión que se resolverá durante la fase de ejecución de la pena.
El acuerdo alcanzado con la Fiscalía ha permitido cerrar el proceso sin necesidad de celebrar el juicio con jurado previsto para este jueves. Queda así judicialmente esclarecido un crimen que comenzó con una discusión entre compañeros de piso y terminó con uno de ellos muerto y otro localizado gracias a las huellas de sangre que dejó al intentar escapar.