Daños a causa del Thrips parvispinus en pimiento cultivado en un invernadero de AlmeríaEuropa Press

Almería

La plaga que amenaza al pimiento de Almería: los agricultores alertan de que afecta al 100 % de los cultivos

COAG advierte de que el insecto también está llegando a las plantaciones de pepino y reclama al Gobierno nuevas herramientas para combatir una plaga que ya ha obligado a arrancar cultivos

Los invernaderos de Almería afrontan una amenaza que preocupa cada vez más a los agricultores. Un insecto de apenas un milímetro está causando graves daños en las plantaciones de pimiento y comienza a extenderse a otras hortalizas. Se trata del Thrips parvispinus, una plaga invasora que, según denuncia la organización agraria COAG, afecta ya a la totalidad del cultivo de pimiento de la provincia.

La situación ha llevado a los productores a pedir medidas urgentes al Gobierno de España. Durante una reunión mantenida esta semana con el subdelegado del Gobierno en Almería, José María Martín, representantes de COAG advirtieron de que los daños están comprometiendo la rentabilidad de las explotaciones y que algunos agricultores ya han comenzado a arrancar sus plantaciones.

La organización considera que el problema es incluso más grave que el registrado durante la campaña anterior. Su estimación del 100 % refleja el alcance que atribuye a la plaga, aunque no significa que todas las plantas hayan sufrido daños de la misma intensidad ni constituye un balance oficial de superficie afectada.

Un insecto que puede arruinar toda una cosecha

El responsable de esta situación es el Thrips parvispinus, conocido también como trips del tabaco, una especie originaria del sudeste asiático que se alimenta de los tejidos vegetales y provoca deformaciones en hojas, brotes y frutos.

Sus efectos son especialmente perjudiciales para el pimiento. Los frutos afectados pueden presentar cicatrices y alteraciones en su superficie que reducen su valor comercial, mientras que las plantas más dañadas ven comprometido su desarrollo.

Aunque su presencia en Almería se detectó en 2020, su incidencia comenzó a aumentar considerablemente a partir de la campaña 2022-2023. Inicialmente, el problema se concentró en los invernaderos del Poniente almeriense, pero posteriormente se extendió hacia otras zonas productoras de la provincia.

Ahora, COAG alerta de que el insecto también está avanzando entre las plantaciones de pepino, lo que amplía la preocupación por las consecuencias económicas de la plaga.

El problema afecta a un sector fundamental para la economía almeriense. Solo el cultivo de pimiento ocupa unas 12.400 hectáreas bajo plástico en la provincia, una superficie que refleja la importancia de este producto dentro de su agricultura intensiva.

Los agricultores piden medidas urgentes al Gobierno

La principal reivindicación de COAG es que el Ministerio de Agricultura permita utilizar, mediante autorizaciones excepcionales, determinadas sustancias fitosanitarias que ya se emplean en otros países de la Unión Europea.

La organización sostiene que los productores están realizando importantes inversiones en métodos de control biológico sin conseguir frenar suficientemente la expansión del insecto. Por ello, considera necesario disponer de más herramientas y agilizar los procedimientos administrativos para combatir una plaga que puede provocar pérdidas importantes antes de que los cultivos lleguen a completar su ciclo productivo.

La reclamación no implica que cualquier tratamiento pueda utilizarse sin restricciones. Las autorizaciones deben cumplir las condiciones de seguridad y eficacia establecidas por las autoridades competentes. Los agricultores advierten, además, de que el problema sanitario se suma a otras dificultades, como la escasez de agua y el incremento de determinados costes de producción.

Una plaga que ya ha obligado a arrancar invernaderos

La gravedad del problema llevó a la Junta de Andalucía a declarar oficialmente la existencia del Thrips parvispinus el pasado mes de abril y establecer medidas fitosanitarias para frenar su propagación en Almería y Granada. Entre ellas figuran protocolos para retirar cultivos y recomendaciones de control biológico, aplicables a distintas hortalizas cultivadas bajo invernadero.

La Administración autonómica anunció también en agosto una partida de 2,9 millones de euros en ayudas para agricultores de ambas provincias que habían tenido que arrancar completamente sus plantaciones de pimiento como consecuencia de la plaga. Además, los técnicos de Agricultura realizaron cerca de 600 inspecciones para comprobar el cumplimiento de los procedimientos establecidos.

Pese a estas actuaciones, las organizaciones agrarias continúan reclamando soluciones ante un problema que amenaza la producción de uno de los principales cultivos de Almería. El desafío ya no consiste únicamente en controlar los daños sobre el pimiento, sino también en impedir que el insecto siga extendiéndose a otras hortalizas y comprometa nuevas explotaciones agrícolas.