Castillo de Santa Catalina y Parador de Jaén.Paradores

El castillo de Jaén donde un huésped denunció la presencia de un fantasma en su habitación

El Parador de Santa Catalina recoge una insólita reclamación de un cliente que aseguró escuchar golpes y la voz de una mujer durante la noche. El caso llegó a ser investigado por parapsicólogos en 1984

El Parador de Jaén, situado junto al castillo de Santa Catalina, es conocido por sus vistas sobre la capital y su ubicación en una antigua fortaleza medieval. Sin embargo, entre las historias que rodean al establecimiento hay una especialmente curiosa. Un huésped llegó a presentar una reclamación después de asegurar que unos golpes en la puerta de su habitación y la voz de una mujer le habían impedido dormir durante la noche.

El episodio, recogido por la propia red de Paradores en su página oficial, está relacionado con la habitación 22, una estancia situada en uno de los torreones del edificio. La historia adquirió tal repercusión que en 1984 un grupo de investigadores de fenómenos paranormales estudió el caso y atribuyó los ruidos al supuesto espíritu de una joven que habría fallecido siglos atrás.

Una reclamación por ruidos inexplicables

Según el relato difundido por Paradores, el cliente aseguró haber escuchado golpes en la puerta y una voz femenina cuya procedencia no pudo identificar. La situación le impidió descansar y terminó trasladando su queja al establecimiento.

Lo que comenzó como una reclamación de un huésped acabó alimentando una de las leyendas más conocidas del Parador. En 1984, un equipo de parapsicólogos examinó los supuestos fenómenos y relacionó las voces con una joven que habría muerto por un desengaño amoroso.

Con el paso de los años, otros visitantes y trabajadores también han relatado experiencias similares. En un reportaje publicado por la Guía Repsol en 2016 se recogieron testimonios sobre supuestos llantos, sombras y movimientos de objetos en distintas dependencias del establecimiento.

Las habitaciones 22 y 23, situadas en el torreón, aparecen especialmente vinculadas a estos relatos. No obstante, ninguno de los fenómenos descritos ha podido acreditarse científicamente.

La leyenda de Jasmina

Una de las explicaciones que ofrece la tradición popular se remonta al siglo XV y tiene como protagonista a Jasmina, una joven musulmana supuestamente relacionada sentimentalmente con Miguel Lucas de Iranzo, condestable de Castilla durante el reinado de Enrique IV.

Según la leyenda, la joven habría fallecido en circunstancias trágicas y su espíritu habría permanecido vinculado a la fortaleza. Los relatos relacionan su supuesta presencia con los llantos y las voces que algunos huéspedes aseguran haber escuchado.

Sin embargo, no existen pruebas históricas que permitan confirmar esa historia ni identificar a Jasmina como el origen de los supuestos fenómenos paranormales.

La tradición ha sobrevivido durante décadas y ha convertido a la antigua habitación 22 en una de las estancias más conocidas del Parador. Algunas publicaciones identifican actualmente este espacio con la habitación 401, tras los cambios realizados en el establecimiento.

El otro supuesto fantasma del Parador

La historia de Jasmina no es la única leyenda paranormal relacionada con este alojamiento. La propia red de Paradores también recoge la existencia del conocido como «Terrible Lagarto», un supuesto espíritu al que la tradición identifica con un antiguo prisionero que habría muerto de hambre durante su cautiverio.

Según este relato, el fantasma recorrería los salones del establecimiento y tendría la capacidad de adoptar temporalmente la apariencia de otros huéspedes. La leyenda atribuye a esta presencia algunos comportamientos extraños que habrían observado los visitantes.

El Parador de Jaén fue construido en 1965 junto al castillo de Santa Catalina, una fortaleza de origen medieval que domina la ciudad desde el cerro del mismo nombre. A lo largo de su historia ha acogido a numerosas personalidades, entre ellas el expresidente francés Charles de Gaulle, que se alojó allí en junio de 1970.

Aunque no existen evidencias científicas de las supuestas apariciones, los relatos forman parte de las historias que acompañan al establecimiento desde hace décadas. Entre ellas destaca la reclamación de aquel huésped, un episodio que la propia red de Paradores ha recogido y que contribuyó a alimentar la leyenda del castillo de Santa Catalina.