Viajeros pasan ante el altar improvisado en la estación de Santa Justa en Sevilla, donde más de 200 personas han guardado cinco minutos de silencio en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo)EFE/ Julio Muñoz

La otra factura de la tragedia ferroviaria: la economía andaluza, noqueada por una «cascada» de cancelaciones

Llueve sobre mojado: a la desgracia humana se suma el impacto económico que la falta de circulación de trenes entre Madrid y Andalucía supondrá para Andalucía

Las desgracias, ya se sabe, nunca vienen solas. A la tragedia humana que significa la pérdida de tantas vidas en la catástrofe de Urda le acompaña el impacto económico que supondrá para Andalucía haberse quedado de nuevo desconectada de la alta velocidad. Sevilla, Córdoba y Málaga son las tres grandes capitales andaluzas que no contarán en los próximos días con AVE a Madrid.

Así, en la capital hispalense, la Asociación de Hoteles de Sevilla y Provincia estima una pérdida de entre 3.000 y 4.200 viajeros diarios que han dejado de dormir en la capital andaluza por motivos turísticos o de negocios.

«Me temo que las consecuencias económicas de los cortes en las comunicaciones ferroviarias, como ya ocurrió en el accidente de Adamuz, serán relevantes», ha apuntado Miguel Rus, presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES). «Andalucía vuelve a quedarse desconectada por tren con Madrid y con el resto de España, sin que sepamos todavía cuánto tiempo va a durar esta interrupción».

La situación, explica, «genera una enorme incertidumbre entre las empresas y entre todos aquellos profesionales que dependen de esta conexión y especialmente, afectará a sectores como turismo o viajes de negocios».

Los hosteleros sevillanos, que preveían un puente de Todos los Santos exitoso en la zona, ya que en Andalucía el festivo 1 pasa al lunes 2, ya han empezado a notar «una cascada de cancelaciones».

«La previsión de que la circulación ferroviaria entre Sevilla y Madrid permanezca cortada hasta el próximo mes de diciembre es un escenario crítico», plantea la Asociación de Hoteles de Sevilla y Provincia, que recuerda que la ruta Sevilla-Madrid opera con una frecuencia de 47 trenes diarios y mueve a una media de 10.000 pasajeros, lo que supone unos 300.000 al mes.

Córdoba y Málaga, también afectadas

En Córdoba, más de lo mismo. La Asociación de Hosteleros, Hostecor, ha solicitado a través de la Confederación de Empresarios (CECO) «una reunión urgente de la comisión de turismo» para «abordar la situación generada» por el accidente de Urda.

Al haberse quedado el servicio suspendido durante días en pleno puente de noviembre, y sin fecha de reapertura aún, el presidente de la asociación, Jesús Guerrero, vaticina que las consecuencias pueden ser incluso peores que tras el siniestro de Adamuz. «Aquella vez fue a finales de enero, temporada baja, y ya se notó un 70 % la bajada en la zona de la Judería y un 50 % en los alrededores».

«La entrada de turismo a Córdoba, en un 70 %, se realiza en AVE», recuerdan desde Hostecor. «No es lo mismo una caída del 70 % en temporada baja que un 50 % en temporada alta, por lo que supone un palo muy grande para pequeñas y medianas empresas». Córdoba cuenta con dos periodos de temporada alta, uno que implica desde marzo con la Semana Santa hasta junio (y junio se puede considerar media alta), y el otro con septiembre, octubre y la parte media-alta de noviembre y, cada vez más, diciembre.

Esos negros nubarrones se extienden a Málaga. La capital de la Costa del Sol vive inmersa en una temporada alta de ferias comerciales y eventos corporativos durante el otoño. Pero ahora, sus organizadores asumen que la asistencia presencial de directivos y profesionales procedentes del eje central del país se ve más que comprometida.

Tras el siniestro de Adamuz a inicios de año, el volumen de pasajeros en su corredor ferroviario ya experimentó un descenso del 25 %. El sector teme que la repetición de una tragedia de esta magnitud en Urda ahonde la desconfianza del viajero y reste previsibilidad al turismo de la provincia, a pesar de las alternativas de transporte como avión o autobús que ya se han puesto en marcha.

El antecedente de Adamuz

Aunque ahora sea pronto para dar cifras concretas de lo que supondrá para la economía andaluza el accidente de Toledo, los expertos miran hacia el antecedente de Adamuz, en el que también se produjo una honda desconexión vía AVE, para hacerse una idea de lo que les viene ahora.

Aquella catástrofe impactó especialmente en el sector turístico. La Junta de Andalucía cifró en aproximadamente medio millón de euros diarios las pérdidas generadas por la suspensión de las conexiones en el corredor ferroviario del sur.

Además, el Consejo de Gobierno de Juanma Moreno estimó un impacto directo estimado de 12 millones de euros en concepto de turismo que dejó de ingresar Andalucía durante el primer mes de corte de la vía, tomando como punto de partida el gasto medio de un turista por día de 83,40 euros.

Las cancelaciones hoteleras impactaron también sobre la Costa del Sol. Un estudio de la Diputación de Málaga cifró las pérdidas directas en 109 millones de euros.

La patronal hotelera Aehcos elevó las alertas por encima de los 300 millones de euros en pérdidas en reservas turísticas de alojamiento, coincidiendo con periodos clave como el Festival de Cine de Málaga y las vacaciones de Semana Santa.