Dibujo del hundimiento realizado por una testigo, Ms. Georgina SmithWikipedia

Cádiz

El naufragio del 'Titanic de los pobres' que hermana a La Línea con dos pueblos italianos

Murieron 562 personas en el hundimiento de 1891 y muchos de los italianos, que buscaban un futuro en América, reposan en el cementerio linense

Se dirigían a Nueva York, esto es, a la tierra de las oportunidades. Si todo hubiera ido bien, habrían tocado tierra en la Isla de Ellis tras atravesar el Atlántico y divisar la Estatua de la Libertad, erigida solo cinco años antes, en la que aún no figuraba la famosa leyenda, añadida en 1903: «¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres, vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad!».

Era el invierno de 1891 y el SS Utopia, un vapor transatlántico del astillero de Glasgow Robert Duncan and Co, partía de Trieste (Italia) para trasladar a un pasaje mayoritariamente italiano hasta el país más en boga del momento, necesitado de mano de obra emigrante. El Utopia se había acondicionado para este tipo de 'carga'. Minimizó la capacidad de la primera clase, donde solo viajaban tres personas, eliminó la segunda y multiplicó el espacio de tercera clase. Allí iban 815 pasajeros y 3 polizones. A los mandos, una tripulación de 59 hombres.

En la escala en Nápoles embarcaron una gran cantidad de campesinos miserables y obreros sin futuro que aspiraban a salir adelante en el país de las barras y las estrellas. Antes de la larga y monótona travesía por el Atlántico, solo había que cumplir con una escala en Gibraltar. Se produjo en la tarde del 17 de marzo. El fondeadero estaba lleno de acorazados de la armada británica y el Capitán McKeague pasó cerca del HMS Anson pensando que estaba más lejos de lo que percibía. Según la crónica de The New York Times, «un fuerte vendaval combinado con turbulentas corrientes arrastró el barco a través de la proa del Anson, y en un momento su casco fue perforado y cortado por el espolón del acorazado».

A 17 metros de profundidad

La tragedia del 'Titanic de los Pobres' acababa de dar comienzo. El Utopia perdió potencia y la bodega se inundó inmediatamente, dejando atrapadas a cientos de personas. Finalmente el barco inclinó 70 grados y acabó hundiéndose en apenas 20 minutos a una profundidad de 17 metros. Solo sus dos mástiles y el extremo de la chimenea quedaron en el exterior.

Estado en que quedó el Utopia tras el hundimientoDesconocido

De los 880 pasajeros, 562 murieron ahogados en la que es una de las mayores tragedias navales sucedidas en las costas del Campo de Gibraltar y en toda Europa. Había mujeres y niños entre los cadáveres que se trasladaron inicialmente a Gibraltar. En la actualidad, hasta 27 de los fallecidos reposan en el camposanto de la Línea de la Concepción.

El suceso fue cayendo en el olvido con el tiempo, pero en los últimos años tanto la Línea de la Concepción como Gibraltar y las localidades de origen de los emigrantes muertos en tránsito han ido rescatando la memoria de este naufragio. Ya en 2021, el alcalde de La Línea, Juan Franco, realizó junto al cónsul honorario de Italia en Gibraltar, Patrick Canessa, una ofrenda floral ante el panteón de los fallecidos en el Utopia.

Visitas y hermanamientos

Desde entonces, los contactos con la comunidad italiana se han ido estrechando y en la Línea han recibido visitas de los políticos de distintas localidades y de investigadores del caso. Por su parte, la Línea viene trabajando en el hermanamiento con dos localidades concretas, Pomarico (Basilicata) y Buonabitacolo (Campania), municipios de donde eran originarios varios de los fallecidos enterrados en el cementerio linense.

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de La Línea llevará al pleno ordinario de febrero la propuesta de hermanamiento con Pomarico, cuyo alcalde, Francesco Mancini, visitó la ciudad en agosto del pasado para relanzar los trámites. En su visita de hermanamiento a Buonabitacolo en 2024, Juan Franco declaró que "este hermanamiento no solo mantiene viva la memoria de las víctimas del Utopía, sino que también sella una amistad duradera con Buonabitacolo. Nos une una historia trágica, pero también una voluntad común de mirar hacia el futuro con esperanza».