Platos de erizos en CádizAyuntamiento de Cádiz

Alimentos en mal estado, maquillaje ilegal y alcohol sin tasa: los riesgos de intoxicación en el Carnaval de Cádiz

La Policía ya ha intervenido 120 kilos de erizos y ostiones sin garantías para su venta

El Carnaval de Cádiz y todos los eventos asociados a él desde comienzos del año suponen un periodo de especial riesgo en cuanto al consumo. El Ayuntamiento y las autoridades sanitarias extreman las precauciones para evitar intoxicaciones de todo tipo y fraudes vinculados sobre todo a la venta ambulante sin licencia.

Ya la pasada Erizada del domingo 26 de enero dejó hasta 120 kilos de erizos de mar y ostiones intervenidos por la Policía Local al encontrarse en malas condiciones de seguridad. Los productos se hallaron en maleteros de vehículos y carecían de etiquetado y control sanitario. Pretendían venderlos en la vía pública, a pesar de la prohibición que pesa a la venta callejera para este tipo de alimentos que deben conservarse refrigerados.

Las ocasiones para la venta ilegal de alimentos son varias. Hasta cuatro eventos populares se celebran asociados al Carnaval: Pestiñada, Erizada, Ostionada y Mejillonada. La Ostionada tiene lugar este domingo 2 de febrero y supone otro momento de alerta para las autoridades. Los productos frescos del mar requieren de unas garantías que muchas veces tratan de vulnerar los vendedores ambulantes.

El caso más grave de intoxicación masiva se produjo en los Carnavales de 2016, cuando el bar Grimaldi distribuyó tortillas en mal estado que causaron una muerte y más de 80 personas intoxicadas por salmonelosis. Los inspectores extreman los controles en estas fechas para evitar caso de este tipo.

Cincuenta licencias

Cada año el Ayuntamiento licita y saca a concurso las licencias para la venta ambulante durante el Carnaval. Son casi cincuenta permisos para puestos de material potencialmente peligroso: actividades de globos de gas sin bombona, frutos secos y caramelos, confetis, latas de refrescos, cervezas y agua, patatas asadas, buñuelos y gofres, algodón, dulce y palomitas.

Sin embargo, los efectivos de la Policía y los inspectores tienen que dar el do de pecho en estas fechas para evitar que productos sin las debidas garantías de conservación y material de todo tipo con riesgos para la salud se vendan en la vía pública. Los maquillajes y los disfraces son también efectos que requieren de control. Las asociaciones de consumidores llevan años reclamando controles específicos para este tipo de material que es especialmente sensible en el caso de los niños. De hecho, maquillaje y disfraces deben tener las garantías propias de los juguetes para los menores de 14 años, con el aval de la Unión Europea e información sobre piezas pequeñas o peligrosas.

El consumo de alcohol es otro de los grandes peligros en las fiestas. El Ayuntamiento trata de paliarlo con controles y evitando botellones masificados. El Pleno se declaró esta semana por unanimidad en contra del turismo de borrachera en Carnaval, a raíz de algunos paquetes turísticos que ofrecen desplazamiento y alcohol.