Esperanza, un ejemplar de quebrantahuesos de la Sierra de CazorlaJunta de Andalucía / Enrique Ávila

Cádiz

El quebrantahuesos volverá a sobrevolar la Sierra de Grazalema más de un siglo después de su extinción

La Junta reintroducirá esta ave rapaz en el Parque Natural después del éxito en la Sierra de Cazorla

No se sabe con certeza cuándo dejó de habitar la Sierra de Grazalema. A finales del siglo XIX, la población de quebrantahuesos declinó en este lugar de la provincia, al tiempo en que menguaba en toda España y Europa debido a la merma de su hábitat. A principios del siglo XX ya se podía considerar que la especie había desaparecido del actual Parque Natural. Así, hace más de cien años que nadie ve un quebrantahuesos sobrevolar los cielos gaditanos.

Esta especie de rapaz, muy numerosa en Asia y África, ha ido regresando poco a poco a Europa de la mano de programas de reintroducción o cría en semilibertad. Solo subsisten de forma natural en el Pirineo aragonés y se han reintroducido en los Picos de Europa. En Andalucía hay unos cuarenta ejemplares, que se criaron con éxito en las sierras de Cazorla y Segura, hasta el punto de que en 2022 Esperanza, la primera cría en libertad, ya había formado su primer nido.

Ahora, los quebrantahuesos 'colonizarán' una nueva serranía andaluza, en este caso la de Grazalema. Con motivo del 40 aniversario de la creación del Parque Natural Sierra de Grazalema, la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, anunció en una visita a El Bosque el inicio de los trabajos para reintroducir estas aves.

El precedente de Cazorla

«Hoy damos un paso histórico para devolver a nuestros cielos una de sus siluetas más reconocidas y queridas, y lo hacemos desde el firme compromiso de la Junta con la biodiversidad», señaló García en este acto. Los trabajos de reintroducción —«un hito para la conservación internacional»— se enmarcan en el Plan de Recuperación y Conservación de las Aves Necrófagas de Andalucía, y contarán con la colaboración de la Fundación para la Conservación de los Buitres (VCF). El programa entronca con la suelta de las primeras crías en Cazorla, «avanzando así en la restauración del equilibrio ecológico de nuestras sierras».

El trabajo para lograr establecer con éxito al quebrantahuesos en estas sierras no es sencillo. Supone, según la Junta, «un procedimiento complejo, que incluye tareas de escalada, seguimiento, evaluación de riesgos y acompañamiento intensivo de los ejemplares reintroducidos durante sus primeras semanas».

Un hábitat quebrado y montañoso

El quebrantahuesos vive en zonas montañosas escarpadas, generalmente por encima de los 1.500 metros, con riscos y cortados donde anida. Se alimenta casi exclusivamente de huesos, que deja caer desde alturas para romperlos. Es solitario, territorial y muy ligado a áreas con presencia de ungulados salvajes o ganado. Requiere amplias zonas tranquilas y poco alteradas. Por ello, los expertos consideran que Grazalema, que ya acogió en su día poblaciones de esta ave, es un lugar idóneo. Su reintroducción es un hito de la conservación en un lugar que ya cumple 40 años como Parque Natural.