Instalación del nuevo Museo del Jabón en Sanlúcar de Barrameda
Cádiz
Aceite de oliva, sosa y agua del Atlántico: cuando el mundo entero se lavaba con jabón de Sanlúcar
La localidad recupera su patrimonio jabonero y abre el primer museo dedicado a esta actividad
Durante siglos, Sanlúcar fue uno de los grandes productores y distribuidores de jabón del mundo, amparado en su situación privilegiada en las rutas comerciales, la calidad del producto y el monopolio de la Casa de Medina Sidonia. Desde el siglo XVI al XIX, funcionó una fábrica, la Almona (del árabe «almuna», es decir, jabonería), instalada en un gran edificio hoy abandonado fuera del núcleo urbano.
Agua del Atlántico, aceite de oliva y sosa. Esa era la composición, la receta, del famoso jabón de Castilla –el nombre derivaría de las instalaciones de la calle Castilla de Sevilla– que desde la localidad gaditana circuló por toda Europa y América, además de exportarse hacia el interior del país.
El agua de mar era, obviamente, la del Atlántico y su uso fue pionero. Así lo refería el historiador Joaquín González Moreno al hablar de la Almona: «Fue en aquel edificio que aún se conserva, donde por primera vez se utilizó el agua del mar Atlántico para estos procesos químicos. España una vez más se adelantó a Europa en muchos de sus inventos».
El «mazacote» sanluqueño
Por su parte, el aceite de oliva distinguía al castellano del célebre jabón de Marsella. En Sanlúcar, además, la sosa también se elaboraba a partir de productos a la mano: el armajo, una planta que se reducía a ceniza y se mezclaba con el aceite, dando pie a lo que se conocía como «mazacote». La zona en que se ubica la vieja fábrica sigue llamándose así: El Mazacote.
La Almona quedó sin actividad tras las Cortes de Cádiz, que quitaron privilegios a la nobleza. El edificio, declarado Conjunto Histórico-Artístico, fue hospital durante la Guerra Civil y hoy está abandonado. Existe un proyecto para rehabilitarlo y reconvertirlo en un hotel boutique de lujo, como ya sucedió con la vecina Casa Arizón.
No obstante, Sanlúcar de Barrameda ha decidido recuperar su memoria jabonera y ha inaugurado el primer Museo del Jabón de España. Ubicado en la calle Monte de Piedad, en el Barrio Alto, se trata de un proyecto pionero para recuperar, preservar y difundir la historia del jabón y su vínculo con la tradición local. Además de una exposición permanente que permite apreciar la estrecha relación de Sanlúcar con la fabricación artesanal del jabón, y una colección de jabones históricos y artísticos, se realizan talleres temáticos, demostraciones en vivo, actividades educativas y encuentros profesionales.
Aunque hoy día no queda casi nada de aquella producción, Sanlúcar sigue vinculada a una actividad que era una fuente de riqueza. Según Manuel Romero Tallafigo, cronista local, el 'ingrediente secreto', el agua del Atlántico, contribuyó a la «espectacular sobrevaloración de las rentas de la almona sanluqueña, durante el reinado de Carlos III». Aquel siglo XVIII fue el punto culmen de una industria que poco después decaería.